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domingo, septiembre 22, 2019

Soja

La Argentina corporativa vive de la soja desde el gobierno de Duhalde. En realidad, más que ser una bendición, fue una desgracia. El aumento del precio de venta sólo quedó parcialmente en mano de los productores.La mayor parte pasó a manos del estado, esto es, de la casta política. 

Ese aumento de ingresos abruptos para el estado permitió subir el costo estatal del 25% del PBI (valores reinantes durante los gobiernos de Menem, De la Rúa y Duhalde) a 44% a 46%.

Para poder extraer ese dinero de las arcas públicas los políticos aplicaron tres mecanismos: suministros públicos, obra pública y empleo público fraguado.

El problema se dio cuando el precio de la soja volvió a bajar. Porque quedó un “gasto público” acorde a una soja de U$S 400 la tonelada con un precio de mercado inferior. 

Como los políticos se negaron a volver al nivel de gastos previo, entonces simplemente emitieron, aumentaron los impuestos y nos endeudaron. 

Al punto actual en que Macri colapsó la economía con adelantos impositivos, cargas públicas (formularios) de AFIP y tasas de intereses que hacen que las grandes empresas se sienten sobre sus saldos bancarios, pedaleen a los proveedores (en su mayoría PyMes y profesionales autónomos) y, básicamente, hagan quebrar a decenas de miles de empresarios y cientos de miles de familias.

Copiado de Soja.

lunes, agosto 19, 2019

Carne uruguaya a China

“Este año, Uruguay está batiendo su récord histórico de importación de carne de vaca para satisfacer al mercado interno, todo un cambio de coyuntura para uno de los principales productores mundiales, promovido por la subida constante de las exportaciones a un comprador voraz: China. Según datos oficiales, el pasado mes de julio llegaron al país sudamericano, una de las mecas mundiales del asado, 3.000 toneladas de carne bovina procedentes de Brasil, y en menor medida, de Paraguay y Argentina, Mientras, desde sus puertos salían miles de toneladas de producto local de alta calidad con destino a China y otros tantos países. La trazablilidad del ganado y la alimentación de las vacas, solo con pasturas, sin harinas de engorde u hormonas, ha permitido a la carne uruguaya posicionarse en el segmento de alta calidad en el mundo. En paralelo, la fiebre porcina ha disparado la demanda.
La situación es "inédita", según reconocen desde el Instituto Nacional de Carnes, en un país de poco más de tres millones de habitantes y 13 millones de vacas. Los precios están ahí para explicar el fenómeno: en Río Grande do Sul (Brasil) el kilo de novillo cotiza a 2,65 dólares (2,39 euros) -ayudado, en parte por la depreciación del real en los últimos años-, en Paraguay se paga a 2,60 dólares y en Uruguay ronda los cuatro dólares, según datos de Mercopress.”

Copiado de El consumidor chino arrasa con el asado uruguayo.

domingo, agosto 11, 2019

Científicos contra la ley europea de transgénicos

Miles de investigadores exigen a la UE que elimine los obstáculos a la edición genética para crear frutas y verduras más nutritivas y resistentes al cambio climático.

Las verduras del futuro crecen en un invernadero de Valencia. Hay tomates que no producen sustancias alérgicas y otros cuyos genes se han modificado para que el tomate vuelva a saber a tomate. En breve puede sumarse otra variedad capaz de aguantar olas de calor que en condiciones normales pueden arruinar cosechas enteras en el sur de España. El creador de este huerto experimental es el científico Antonio Granell. Como muchos otros investigadores europeos en su campo, este químico afronta con preocupación una realidad que no llega a digerir: es probable que ninguna de estas plantas se desarrollen en España, ni en cualquier otro país de Europa, pues la ley lo hace imposible en la práctica.

“No se puede impedir la llegada al mercado de estas nuevas variedades de plantas, como mucho lo que sucederá es que en Europa acabaremos importando estos productos desde fuera”, asegura Granell, que trabaja en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas. “En nuestros estudios con tomate hemos podido averiguar que el buen sabor depende de unos 100 genes y que sobre todo está relacionado con la producción de unos 20 compuestos volátiles. Cambiando la expresión de unos cinco genes podemos modular el tono del sabor del tomate y potenciarlo”, resalta.

Para lograrlo Granell utiliza la técnica de edición genética CRISPR, que desde su descubrimiento en 2012 ha cambiado para siempre la forma de hacer ciencia en la mayoría de laboratorios de biología de todo el mundo. La técnica permite editar el genoma de cualquier ser vivo con una precisión y facilidad sin precedentes. Gracias a ella se pueden identificar los genes responsables de producir los principales alérgenos que hacen que haya personas que no pueden probar el tomate, las fresas o los melocotones y eliminarlos. También es posible crear variedades de plantas que no dependen de las abejas y otros polinizadores para producir fruto, una ventaja debido al declive global de estos insectos. Estas técnicas también evitarían la pérdida de cosechas de trigo, maíz y otros cultivos en países en desarrollo ocasionadas por las sequías y las pestes gracias a cambios puntuales en su genoma realizados con CRISPR.

Hace unas semanas, científicos de 127 institutos de investigación de toda Europa que agrupan a unos 25.000 científicos exigieron a las autoridades de la UE un cambio urgente de la legislación sobre organismos modificados genéticamente (OMG), los transgénicos. En una carta abierta dirigida al Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo, los científicos alertan de que la actual regulación deja a Europa fuera de juego ante la posibilidad de diseñar nuevas variedades vegetales usando CRISPR para crear “una agricultura sostenible” en el contexto del cambio climático con variedades resistentes a la sequía y que necesitan menos agua y pesticidas. “La capacidad de usar la edición genética es crucial para el bienestar y la seguridad alimentaria de los ciudadanos europeos”, clamaba el texto.

El año pasado, el Tribunal Europeo de Justicia equiparó las plantas modificadas con CRISPR con los transgénicos convencionales (OMG), una decisión no recurrible. Los transgénicos incluyen variedades vegetales desarrolladas hace más de dos décadas con técnicas más rudimentarias para incluir en su genoma ADN de otra especie. Por ejemplo, el maíz transgénico MON 810, el único autorizado para su cultivo en Europa, lleva un gen de la bacteria B. thuringiensis que le permite sintetizar una proteína tóxica para el taladro, una plaga. La sentencia del tribunal de la UE obliga a que las plantas modificadas con CRISPR, incluso las que no lleven ADN de otra especie, estén sometidas a las mismas reglas que los transgénicos. Esta normativa requiere un proceso de prueba que puede llevar hasta seis años y costar hasta 15 millones de euros, lo que en parte explica que en Europa solo se haya aprobado un cultivo de este tipo.

Los científicos denuncian que la sentencia del tribunal no se basa en argumentos científicos. La legislación de transgénicos, que data de 2001, “ya no refleja correctamente el estado actual del conocimiento científico”, alerta la carta enviada a la UE. Las plantas modificadas con CRISPR que no contienen genes de otras especies son igual o más seguras que las plantas obtenidas por las técnicas de mejora convencionales, argumentan. Una de estas técnicas consiste en aplicar productos químicos o radiación a las semillas para generar numerosas mutaciones en su ADN y quedarse con las que desarrollan mejor sabor, color u otra característica de interés. Estas plantas no son consideradas transgénicas, aunque potencialmente llevan muchas más mutaciones que las plantas modificadas con CRISPR, según reconoce un documento elaborado por el servicio de asesores científicos del Gobierno de la UE, que ha recomendado cambiar la ley del 2001.

“CRISPR es rápido [permite hacer en dos años lo que antes llevaba unos 12], barato y fácil de usar, por lo que puede democratizar la mejora de plantas. Si lo sometes a la misma legislación que los transgénicos, en la práctica vetas el acceso a esta tecnología, que solo será asequible para las grandes multinacionales”, resalta José Luis Riechmann, director del CRAG.

Esta situación está ocasionando absurdos como el que afronta Damiano Martignago. Este investigador participa en el proyecto Idrica, financiado con dos millones de euros por el Consejo Europeo de Investigación, la élite de la ciencia financiada con fondos públicos de la UE. Su objetivo es desarrollar sorgo resistente a la sequía. “Esta ley no nos permite experimentar con esta nueva variante en el campo, porque el coste de hacerlo se sale de nuestras posibilidades incluso contando con la financiación del ERC”, reconoce Martignago.

El sorgo se usa en muchos países como pienso animal y esto lleva a otro de los absurdos ocasionados por la reciente sentencia judicial. Muchos países producen cereales transgénicos que se venden como pienso animal en la UE, con lo que probablemente cualquier europeo que haya comido carne ya ha comido transgénicos. Esto no supone ningún riesgo, pues tras 30 años de uso no se ha detectado ni un solo problema de salud asociado a estos productos.

La propia UE ha reconocido que en la práctica será imposible cumplir la ley de transgénicos, que obliga a identificar como tal a estos productos, pues en la práctica es imposible diferenciar, por ejemplo, un tomate convencional de otro editado con CRISPR.

Mientras, EE UU, China, Brasil, Argentina, Australia y otros países han decidido no considerar las plantas modificadas con CRISPR como transgénicos, lo que les da una ventaja. “Está claro que esta situación va a suponer un retroceso científico y comercial para Europa”, explica Francisco Barro, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (CSIC). Barro ha usado CRISPR para crear un trigo sin gluten. “Por ahora hemos conseguido reducir la toxicidad para celiacos en un 85% y esperamos conseguir llegar al 100% en un año”, explica Barro, que asegura que ya hay varias empresas de EE UU interesadas en las patentes de este cultivo.

Los firmantes de la carta confían en que la situación se pueda revertir. Dirk Inze, director científico del Centro de Biología de Sistemas de la Universidad de Gante y principal promotor de la iniciativa, dice que ya recibieron señales positivas del anterior equipo de la Comisión Europea y espera que el entrante pueda elaborar pronto legislación para que se apruebe en el Parlamento. “Estamos muy frustrados de tener una herramienta tan potente y no poder usarla”, reconoce.

En un discurso poco antes del final de su mandato, Vytenis Andriukaitis, comisario europeo Salud y Seguridad Alimentaria y ex cirujano cardiaco, dijo el 21 de junio: “Si seguimos así [Europa] se convertirá en el museo de la agricultura primitiva”.

Aún no ha llegado ningún vegetal modificado con CRISPR al mercado, pero los primeros podrían llegar en solo unos años, explica Esteban Alcalde, jefe de asuntos regulatorios de Syngenta, una de las mayores empresas de la industria agrícola que recientemente adquirida por una compañía China. “Todo el trabajo de investigación en edición genética que hacemos ya se hace fuera de la UE, en China y en EE UU”, reconoce. Asaja, la mayor organización de agricultores de España, también está a favor de estas prácticas “siempre y cuando lleven el aval de la Agencia Europea de los Alimentos”, explica Pedro Gallardo, vicepresidente de la organización. La normativa está restando competitividad a los productores europeos frente a países como Brasil o China, que está haciendo una gran apuesta por esta tecnología. “Este año en España se ha perdido el 38% del cultivo de cereal por la sequía y este problema va a ir a más con el cambio climático, necesitamos cultivos adaptados”, resalta. La única oposición a estas variantes viene de organizaciones minoritarias, como la Confédération Paysanne de Francia, que originó el litigio que ocasionó la sentencia del TJUE, a la que apoyan organizaciones ecologistas como Amigos de la Tierra o Greenpeace.

Copiado de Los científicos se rebelan contra la ley europea de transgénicos.

El libro que anticipa un futuro argentino

El ex canciller de Brasil Rubens Ricupero, figura venerada en Itamaraty, en su libro A diplomacia na construção do Brasil. 1750-2016, explicó que la esclavitud fue abolida recién en 1888 (a las 13 del 13 de marzo) no por voluntad de la elite nacional sino por presión de Inglaterra, que en 1834 la había abolido en todas sus colonias y exigía lo mismo al imperio portugués, con el que ya había negociado territorio en India y China, porque para mediados del siglo XIX ya la Revolución Industrial había modificado la participación del trabajo en la producción. Además, la población negra en Brasil era mayoría a diferencia de los Estados Unidos, donde era minoría.

Quizá lo mismo termine pasando en este siglo XXI con las elites del Mercosur, incluyendo a Argentina ahora: que tengan que modernizarse no por voluntad sino por imposición desde el exterior, por acuerdos como el firmado con la Unión Europea. También al revés, lo mismo puede suceder en Europa con determinados sectores como el agrícola, e indirectamente de eso se trata la última novela –titulada Serotonina– del escritor francés contemporáneo más famoso, Michel Houellebecq –como Borges, frustrado candidato al Nobel–, a quien recientemente Macron otorgó la Legión de Honor.

“Usted es visceralmente antieuropeo, yo soy el más europeo de los presidentes franceses. Lo acusan de ser reaccionario, misógino, islamófobo, mientras que yo lucho por el progresismo, los derechos de las mujeres y el rechazo de las discriminaciones”, le dijo Macron durante la ceremonia. Y el libro Serotonina refleja el pesimismo existencial de Houellebecq: la trama está ambientada en una Francia del siglo XXI avanzado, destruida y decadente porque acuerdos como el del Mercosur con la Unión Europea hicieron quebrar a todos los agricultores franceses.

El personaje de la novela de Houellebeqc es un ingeniero agrónomo que decide renunciar a su trabajo de 15 años en el Ministerio de Agricultura de Francia, luego de intentar proponer medidas de protección a los productores de su país y aceptar un puesto de consejero agrónomo en la embajada argentina en París. “Las exportaciones agrícolas argentinas se multiplicaban literalmente desde hacía algunos años en todos los sectores –comenta el personaje para sus adentros–, y eso no era todo, los expertos estimaban que Argentina, con una población de cuarenta y cuatro millones de habitantes, podría eventualmente alimentar a seiscientos millones de personas, y el nuevo gobierno, con su política de devaluación del peso, lo había entendido muy bien, esos cabrones iban a inundar literalmente Europa con sus productos, además no tenían ninguna legislación restrictiva sobre los transgénicos”.

Una protesta armada de la Confederación Campesina y de la Coordinación Rural no logra detener la inundación de alimentos argentinos. Y socavado el futuro de la agronomía francesa, junto con otros problemas personales, el ingeniero agrónomo entra en una profunda depresión que trata con un antidepresivo de última generación que segrega serotonina sin tener los efectos secundarios de los actuales antidepresivos, pero le produce otros relacionados con la inhibición de la libido que no precisan ser spoileados para esta columna, cuyo fin es geopolítico.

Houellebecq, quien trabajó en el Ministerio de Agricultura en su juventud y esos conocimientos le sirvieron para imaginar las condiciones de posibilidad del mundo por venir de su novela, se hizo famoso también anticipando el futuro, primero con su libro Plataforma, sobre un megaatentado islamista, publicado un mes antes del 11 de septiembre de 2001, y años después con su libro Sumisión, en el que narra una Francia gobernada por un islamista, impreso pocos días antes del ataque terrorista contra el semanario satírico Charlie Hebdo en enero de 2015.

En este caso, los parecidos con la realidad son los huevazos que Macron recibió al concurrir a la mayor exposición rural de Francia por su política de reducir los subsidios agrícolas y lo anticipatorio, por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, dado que Serotonina fue escrito el año pasado.

Otras paradojas del destino donde es difícil distinguir quién imita a quién entre la realidad y la ficción las produce el Brexit, porque a los habitantes de las islas Malvinas podría llegar a convenirles pedir la soberanía argentina ya que el 94% de sus exportaciones va a la Unión Europea y, en un cruce simultáneo de la fortuna, Inglaterra saldría de ella y Argentina ingresaría con un tratado.

En cualquier caso, resulta interesante reflexionar en un fin de semana electoral como el actual sobre geopolítica y cuánto del futuro de los países no es decidido por los políticos que se eligen para gobernarlos en cada momento de la historia.

Copiado de El libro que anticipa un futuro argentino.

domingo, julio 14, 2019

La carta a favor del acuerdo

El histórico acuerdo comercial de la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) alcanzado este viernes atravesó la semana pasada su enésimo momento crítico que estuvo a punto de desbaratar, otra vez, casi 20 años de contactos diplomáticos y regateos económicos. El presidente francés, Emmanuel Macron, lanzaba una ofensiva para evitar que Bruselas rematase el acuerdo, aduciendo su potencial impacto en el sector agrícola.

La misiva de Macron al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker llegaba en un momento muy delicado. Brasil, con un Bolsonaro reacio al multilateralismo al frente, había advertido que si las negociaciones descarrilaban de nuevo sería el fin definitivo del ambicioso acuerdo transatlántico. Las alarmas rojas se encendieron en Bruselas y, sobre todo, en Madrid.

La carta de Francia y otros tres países para intentar frenar el acuerdo fue la espoleta que provocó la reacción de España. En cuestión de horas, y aprovechando que los 28 presidentes de gobierno estaban reunidos en Bruselas para la cumbre de la semana pasada, el equipo del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, organizó la contraofensiva. En tiempo récord se organizó una carta a favor de un acuerdo que, más allá del posible impacto en ciertos sectores, supone la apertura para las empresas europeas de un mercado de 260 millones de consumidores

“El presidente del Gobierno estaba dispuesto incluso a firmar la carta en solitario para no perder la oportunidad histórica de cerrar el acuerdo con Mercosur”, recuerda José Manuel Albares, secretario general de Asuntos Internacionales, UE, G-20 y Seguridad Global. Pero los contactos con otras delegaciones dieron rápidamente su fruto. La incorporación de la canciller Angela Merkel, y del primer ministro holandés, Mark Rutte, y el primer ministro sueco, Stefan Löfven, añadía un gran peso político y económico a la misiva. La firma del primer ministro portugués, António Costa, completaba el eje ibérico imprescindible para un acuerdo que involucra a Argentina y Brasil. Y la incorporación de países del Este, como Lituania o República Checa, mostraba la dimensión continental del acuerdo comercial.

Tras el éxito de la carta, con firma manuscrita incluida sobre la marcha de los siete líderes europeos que la suscribieron, Sánchez asumió el liderazgo del último impulso político a las negociaciones, gestionado en Osaka (Japón) durante la cumbre del G-20 de este viernes. “La gran noticia del acuerdo nos ha llegado a las dos de la mañana de aquí”, relata por teléfono Albares desde la ciudad japonesa.

En la recta final en el país nipón, España esgrimía ante el resto de líderes europeos dos argumentos para rematar el acuerdo, señala Albares. “Un argumento político, a favor de enviar una clara y rotunda señal favorable al multilateralismo y el libre comercio en un momento en que se cuestiona a nivel mundial”. Y el otro, económico. “Hemos insistido en la necesidad de analizar las consecuencias beneficiosas del acuerdo desde un punto de vista global, no por el posible impacto muy concreto en algún tipo de producto”, añade el Secretario General de Asuntos Internacionales y mano derecha de Sánchez en negociaciones como las de la UE y el G-20.

Albares recuerda que el acuerdo supondrá para las empresas europeas un ahorro de 4.000 millones de euros en aranceles al año. “Y por cada 1.000 millones de más en exportaciones se calcula que se crearán 14.000 puestos de trabajo”, remata Albares.

El protagonismo español en la recta final ha permitido al Gobierno reivindicarse ante los líderes latinoamericanos presentes en Osaka como la referencia para los contactos con Europa. Y a nivel interno del club europeo, ha enviado una señal que no ha pasado desapercibida en casi ninguna capital europea. España, en algunos asuntos, se alinea con Macron. Pero en otros, no duda en alinearse con Merkel. Una forma de relacionarse con la pareja franco-alemana que se adapta a los tiempos de una Unión Europea donde las geometrías son más variables que nunca. En este caso, el resultado ha sido un acuerdo comercial perseguido sin éxito durante 20 años.

Copiado de España dio el último acelerón al acuerdo con Mercosur.

lunes, julio 08, 2019

El vino de la Independencia 2

Al igual que la sociedad argentina, la industria vitivinícola se forjó a imagen y semejanza del Viejo Mundo, con uvas, métodos y denominaciones europeas, llegando a ser uno de los cinco productores de vinos del mundo de la historia.
Fue así que hasta finales del siglo XX los vinos nacionales más admirados y consumidos tenían mucho más que ver con la influencia de los importados; aunque a nadie le preocupaba ya que se vendía todo lo producido.
Pero esa dependencia vínica se transformó en independencia gracias a una cosa; mejor dicho, a una uva: Malbec. Es cierto que su origen es francés y que llegó al país casi de casualidad; introducida (entre otros cepajes) en 1853 por Michel Aimé Pouget a pedido de Sarmiento. Pero acá se adaptó tan bien; mucho mejor que en su lugar de origen; que se convirtió en un as de espadas.
El comienzo del siglo XXI fue el puntapié inicial para lograr que el Malbec sea sinónimo de Argentina, aunque es un proceso muy dinámico y que está en pleno desarrollo.


El principio fue con vinos muy concentrados, cargados y potentes, maduros y estructurados, con mucha presencia de roble. Pero rápidamente, los hacedores se dieron cuenta que ese no era un estilo propio sino apenas un intento para impactar al consumidor global; que por cierto duró poco. Así comenzaron a llegar vinos más frescos y tomables, también concentrados pero en sus expresiones, y poco a poco el roble dejó de ser la gran protagonista para pasar a ser un importante actor de reparto.
Hoy, el presente y el futuro del vino argentino depende fundamentalmente del Malbec. No solo por ser la uva tinta más plantada (42.000 has) sino por ser el vino más producido, consumido internamente y exportado. No hay dudas que es el mejor que elaboran agrónomos y enólogos, además de ser el que demuestra mayor potencial.
Porque los Malbec de hoy, apoyados en un carácter frutal tan propio como atractivo, logran ser el mejor vehículo para expresar un lugar o un paisaje, siempre interpretados por un hacedor, y así llegar a ser únicos. Además, por sus condiciones naturales, se encuentra muy bien adaptado en todas las regiones vitivinícolas del país. Y está demostrado que con Malbec se pueden hacer desde rosados y tintos ligeros agradables, hasta grandes vinos complejos de guarda.
La diversidad que propone hoy el varietal, en todos los segmentos de precio, merece el respeto y admiración de los consumidores más exigentes, y de los profesionales del vino del mundo entero. Pero lo importante, más allá del éxito comercial, es el verdadero significado del Malbec para el país. Porque hay pocas uvas que tienen gran reconocimiento internacional, y se han convertido en variedades globales, sin que ello signifique la pérdida del prestigio de su origen. Muy por el contrario, a mayor oferta internacional de un vino, mejor apreciación del mismo de su país de origen. El ejemplo más evidente es el Cabernet Sauvignon, que surgió en Burdeos (Francia), y se elabora en casi todos los países vitivinícolas con mucho éxito. Pero los mejores exponentes, los más admirados y por los que más se pagan, siguen siendo los Grand Cru Classé franceses. Algo similar sucede con el Chardonnay y el Pinot Noir (también franceses), y con el Syrah que los australianos estuvieron cerca de lograr posicionar.





Hoy, el Malbec asoma con serias posibilidades de lograr conquistar al mundo. Ya se elabora con mayor entusiasmo en Cahors, su cuna en Francia, y en pequeñas cantidades en Chile, Estados Unidos y Australia, entre otros.
Revelar sus secretos, formar profesionales y compartir sus experiencias para que la variedad pueda adaptarse en otros terruños del mundo, es la gran decisión que tiene por delante la industria, si quiere que el Malbec alcance el status de variedad global, impulsando a la Argentina y permitiéndole competir de igual a igual con los mejores vinos del mundo. Algo que sería imposible sin tener una variedad de bandera como el Malbec, que permite demostrar al mundo la independencia (vínica) argentina.
Copiado de El vino de la Independencia.

El vino de la Independencia 1

El vino sigue al hombre desde hace más de 8000 años y, evidentemente, fue testigo y un compañero de ruta fiel a lo largo de toda su evolución, convirtiéndose en parte de la cultura casi universal. Por eso, no es casual que aparezca recurrentemente en los libros de historia en los hechos más significativos que forjaron el presente, ya que fue protagonista de innumerables movimientos sociales. Ya en la época de los romanos, a los soldados les daban vino antes de luchar. Y más tarde, Napoleón Bonaparte se convertiría en un gran promotor del Champagne durante la gesta de la revolución francesa. La lista es interminable, e incluye a la Argentina.

La vitis vinífera se introdujo al país masivamente a principios del siglo XIX, traída por los colonos españoles, aunque recién hacia finales del siglo comenzaría a desarrollarse la vitivinicultura a nivel industrial. Por consiguiente, la mayoría de los vinos que se tomaban en 1816 eran importados de España, porque además existía una ley (promulgada por la corona en el siglo XVI) que prohibía el cultivo de la vid en sus colonias. Así, la clase alta y los políticos disfrutaban de los afamados vinos de Rioja, Málaga y Jerez, mientras el pueblo debía conformarse con el "vino Carlón"; tintos generosos a base de la uva Garnacha que se elaboraban en la región de Valencia, a los que se encabezaba con mosto concentrado cocido durante la fermentación. Eran vinos intensos, densos y pesados, de gran cuerpo y con más de 15 grados de alcohol, que soportaban bien el cruce del Atlántico y el paso del tiempo, pero debían rebajarlos con agua para poder tomarlos. Sin dudas, cuando se declara la independencia en el país, el vino Carlón (español) era el más popular.

Con el paso de los años, y ya liberados de la corona española, se empiezan a elaborar en el país (paradójicamente a manos de viticultores inmigrantes de España e Italia, principalmente) mejores vinos que los importados. Mendoza ya producía una cantidad suficiente de un vino que resultaba de menos cuerpo que el Carlón, pero a la vez con bastante espíritu, de excelente gusto, y con cierta capacidad de guarda, según consta en documentos jesuitas de la época.

Copiado de El vino de la Independencia.

domingo, marzo 31, 2019

Agro sin silos ni transporte adecuado

En país agropecuario sin silos, ferrocarriles o puertos y con rutas angostas. Nada de qué enorgullecerse. Es una muestra cabal de la ineptitud de los políticos. Doble. Por no hacer lo necesario y por no darse cuenta que no está hecho, o que es necesario. Eso sí, el presidente gastó 650 millones de dólares en una autopista a 200 metros de su despacho y otro tanto en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Es María Antonieta.

Los políticos parecen no relacionar causa y efecto. Ninguno sostiene que el tipo de cambio reprimido a costa de deuda por los -malos- funcionarios del Banco Central daña a las economías de Mendoza, Formosa, Río Negro. Ni siquiera los senadores de dichas provincias.

Copiado de Está absolutamente desconectada la casta política de la ciudadanía.

domingo, marzo 24, 2019

Razonamiento ambiental equivocado

Para el exsecretario de Energía Alieto Guadagni, Vaca Muerta "puede incrementar su producción en los próximos años hasta un 50%, pero dependerá de las decisiones de inversión. A través de los 5500 kilómetros de la Cordillera de Los Andes y con una tercera parte del total de la producción, "Chile exporta 10 veces más productos mineros que la Argentina, con recursos por más de US$35.000 millones, mientras que nosotros generamos entre US$2000 y US$3000 millones", explica Guadagni. Y sostiene que hay 14 provincias con enormes posibilidades, de Jujuy a Tierra del Fuego. "Las exportaciones de la Argentina no superan los US$70.000 millones, si se añadieran US$30.000 millones por la minería sería un boom impresionante", asegura.

El economista cree que se necesita "un cambio de actitud" y destaca que "hay un razonamiento ambiental equivocado". Cita la producción en países como Canadá, EE.UU., Australia, Colombia, Perú y Ecuador. Y se lamenta: "Somos los únicos con problemas, cuando es posible desarrollar minería sustentable".

Copiado de Cuatro sectores que podrían alentar un crecimiento de largo plazo en el país.

sábado, diciembre 15, 2018

Nueva Zelanda: Revolución en el agro

“Quizá la reforma de mayor calado que adoptó Nueva Zelanda fue la del sector agrícola. La isla oceánica ha logrado algo que no ha hecho ningún otro país: abolir todos los subsidios y todas las medidas proteccionistas introducidas para “proteger” al sector primario.

Entre 1984 y 1990, las medidas supusieron un duro periodo de ajuste para las explotaciones agrícolas. Sin embargo, completada la reconversión, la situación empezó a mejorar de manera continuada. Poco a poco, el peso de la agricultura sobre el PIB volvió a crecer, en línea con una productividad que se multiplicó por cinco. Se esperaba que el 10% de las empresas del sector iba a quebrar, pero la cifra final no llegó al 1%.

De media, las ayudas públicas en los países desarrollados suponen el 30% de la producción anual del sector agrícola. En Nueva Zelanda, los programas que aún están en vigor son tan insignificantes que apenas el 1% del “PIB primario” está ligado al Estado, un porcentaje treinta veces más bajo que el registrado en el resto de países ricos.”

Copiado de La revolución liberal de Nueva Zelanda.

domingo, octubre 21, 2018

Es un delirio vivir del mercado interno 4

Con las únicas exportaciones que los políticos argentinos se encuentran cómodos es con aquellas que tienen pocos operadores: las cerealeras, las pesqueras, las mineras, las petroleras. Pocos agentes, con los cuales un funcionario puede tener una relación mano a mano y eventualmente, requerir aportes para la campaña electoral, si quisiera.

Si hubiera miles de exportadores de productos metalúrgicos, textiles, madereras, productos de alto valor agregado y sofisticados, aceites, flores, quesos, chacinados, helicópteros de entrenamiento, cueros, el funcionariado no podría obtener rédito. Hoy, los pocos atrevidos que exportan son torturados por la Aduana o el Senasa, las máquinas de impedir. 

Las exportaciones, a pesar de pagar retenciones, tienen una carga impositiva menor que el mercado interno (con excepción de la soja), y por lo tanto no son apetitosas para los políticos. Pero sí para nosotros, para la población. Porque las exportaciones son la llave para crecer y para el bienestar de las personas. 

Exportar implicaría una mayor producción, mayores inversiones. No del exterior porque éstas son irrelevantes, sino de los argentinos, quienes tenemos nuestro capital inmovilizado.

Tiene otras consecuencias deseables. Quien exporta es el interior del país, implica riqueza y peso político para las provincias. Aumentaría, como dije, el salario real, por aumento de los puestos de trabajo. 

Lo más importante de todo: nos hará libres. Porque si el mayorista local no quiere comprar nuestro producto, lo podemos exportar, porque la mayor demanda de trabajo nos permitiría cambiar de empleador si el que tenemos no nos convence, porque habría más oferta de productos, ya que mayor exportación implica mayor importación. Podríamos elegir donde vivir, no como actualmente que el 40% de la población se ve obligada a vivir en Buenos Aires y el 50% a emplearse en el Estado, so pena de miseria.

Copiado de Es un delirio vivir del mercado interno

lunes, octubre 15, 2018

Israel vs Argentina

“Hoy, Israel (del tamaño de Tucumán) tiene un PBI más de la mitad de la Argentina, con un ingreso per cápita de u$s 37.500 (contra u$s 12.500 de la Argentina). En 1947, Argentina tenía los pasillos del Banco Central llenos de oro, mientras que Israel peleaba contra cinco países árabes que negaban su derecho a la existencia concedida por las Naciones Unidas, en un histórico pronunciamiento. Desde entonces han enfrentado guerras, subversión y atentados.

En 1947 ambos países estaban gobernados por un Partido Laborista (recordemos que Perón se presentó por el Partido Laborista de Cipriano Reyes). Uno daba asuetos, el otro proponía trabajar en los kibutz con un fusil al hombro. ¿Qué pasó? Un país tuvo una meta concreta de crecimiento, el otro se dedicó a crear un Estado de Bienestar sin decir de dónde sacaría los medios, pensando que las vacas y el trigo le aseguraban la prosperidad eterna.

Israel supo que la única posibilidad de progreso no estaba en las naranjas ni en los olivos, y se lanzó al mundo a exportar conocimientos y tecnología. En 1947 el 40% de comercio internacional era agroindustrial. Hoy solo el 4%. Como decía un ex presidente, nos quedamos en el "45.”

Copiado de Lecciones del país dónde caminó un carpintero llamado Jesús.

domingo, octubre 07, 2018

SAOCOM

El satélite más grande y complejo jamás construido íntegramente en Argentina espera paciente dentro del cohete lanzador su tiempo de gloria.

Ese que alcanzará una vez que sea colocado en el espacio a unos 620 kilómetros de la Tierra y comience a brindar valiosos datos de suelo y agua.

El cohete, un Falcon 9 Block 5 de la empresa SpaceX, perteneciente al multimillonario emprendedor Elon Musk, será lanzado este domingo pasada las 23 horas locales en la Base Vandenberg en California, que administra la Fuerza Aérea de los Estados Unidos,

Unos 30 argentinos ultiman los detalles del satélite en la base militar, mientras otros cientos lo hacen desde nuestro país. Pero hay muchos otros ojos pendientes de este lanzamiento y comienzo del trabajo concreto del primer satélite de radar argentino.

Esos ojos pertenecen a científicos, ingenieros y empresas de diversos países que no pueden creer que en Argentina se haya desarrollado esta capacidad tecnológica partiendo desde cero.

Su construcción real demandó 5 años, pero el proyecto data desde 1998. En estos 20 años su planificación, financiamiento y construcción atravesó 7 gobiernos (Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri), con todas las crisis económicas y políticas que conocemos.

Es tan impresionante el desarrollo argentino que basta saber cuántos países lograron este hito. Sólo uno: Japón. La agencia espacial japonesa JAXA tiene en su haber dos satélites-radar en banda L, el Alos I y II que operan en forma plena y exitosa. Inclusive, la NASA está muy interesada hoy en tener este tipo de tecnología en el espacio y por eso se asoció a la India para construir una serie de satélites similares.

Las aplicaciones que tienen los aparatos japoneses y los beneficios que generan no paran de crecer, tanto en uso civil como militar (defensa). Ejemplos de su accionar indican que el satélite Alos detectó un posible deslave (desmoronamiento de tierra por acción del agua), lo que permitió evacuar a tiempo a los ciudadanos de una pequeña ciudad japonesa de montaña antes que el barro arrasara con las viviendas.

En tanto, el satélite Alos II monitorea el mar de Japón y la navegación china y norcoreana en aguas militarmente "calientes", anticipando la ubicación de distintos barcos de guerra, ya sea por su fotografía, como también por la estela que deja en el agua.

"Los japoneses se han sorprendido muchísimo con este proyecto argentino. Como cada misión satelital compleja, el aparato es sometido a muchas instancias de revisión y prueba por ingenieros argentinos y de otras agencias espaciales que participan como jurado pertenecientes a varias agencias espaciales de EEUU, Japón, Canadá y Europa. Ellos no podían creer que estuviéramos haciendo este complejo satélite desde cero, sin ningún know how previo. No había experiencia en Argentina en la construcción de un instrumento de radar polarimétrico, con una antena muy grande y mucha sensibilidad en sus integraciones", explicó a Infobae la Investigadora Principal de la Misión SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Laura Frulla.

"Sólo Japón dispone de satélites con banda L que permiten estudiar la superficie terrestre en general. Las aplicaciones del aparato se adaptan a múltiples necesidades. Los científicos japoneses lograron conocer el instrumento radar argentio al detalle y quieren verlo funcionar ya", remarcó la doctora en Física egresada de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.


Nicolás Renolfi, jefe del proyecto Saocom en Invap, la empresa que construyó el satélite, precisó a Infobae que el Saocom 1A es un satélite de órbita baja con fines científicos y llevará un radar de apertura sintética,que aportará imágenes en blanco y negro, con una resolución espacial de entre 10 y 100 metros, con diferentes ángulos de observación.

"La gran diferencia con las cámaras es que no necesita de la luz, la imagen podrá atravesar una tormenta e, incluso, penetrar el terreno en centímetros o metros, dependiendo de las características. Los objetivos principales son la medición de humedad desde el espacio y ayudar en emergencias", explicó.

Las imágenes podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D.

Enmarcado en el Plan Espacial Nacional, el SAOCOM 1A (Satélite Argentino de Observación con Microondas) fue desarrollado y construido por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con empresas y organismos como INVAP, VENG y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con participación de unas 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico-tecnológico del país y la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).

El proyecto se inició en 2008, dando comienzo a la construcción del satélite concretamente en 2013, en distintos puntos del país: Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Río Negro. Después de 5 años, un récord para la construcción de un satélite tan complejo como este, el aparato se encuentra en cuenta regresiva para su lanzamiento y puesta en órbita.

La misión SAOCOM llevará al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra. Se trata de un instrumento activo que consiste en un Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés), que trabaja en la porción de las microondas del espectro electromagnético, particularmente la banda L.

Tiene tres paneles solares y una plataforma de servicio de 4,7 m de altura por 1,2 m de lado. Observará el planeta de día y de noche, con lluvia o nubes y podrá trasmitir gracias a su antena radar de siete paneles.

Una vez en el espacio, la antena radar del satélite emitirá hacia la Tierra pulsos en microondas que interactuarán con los elementos de la superficie. Esos pulsos volverán a la antena y brindarán información de los elementos que puedan encontrar en la Tierra (hielo, vegetación, suelo, agua, edificios, barcos, etc.). Allí el satélite recibirá esos pulsos y generará paquetes de datos que enviará al Centro de Control de la Misión, ubicado en Córdoba, Argentina.

El satélite, de 3 toneladas de peso, está específicamente diseñado para que pueda servir a la agricultura y a la hidrología, pero también, por ejemplo, permitirá la generación de modelos digitales de elevación del suelo, modelos hidrológicos, para generar pronósticos de inundaciones o sequías, entre otros muchas aplicaciones.

Se trata de un proyecto desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) e integra de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, el SIASGE (Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias).

El SIASGE estará integrado por dos satélites SAOCOM 1A y 1B,provistos por la CONAE y cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO-SkyMed, de la ASI. Este conjunto de satélites permitirán obtener información certera y actualizada de incendios, inundaciones, erupciones, terremotos, avalanchas, derrumbes y deslaves.

Los 6 satélites se encontrarán ubicados en órbitas polares a la misma altura, en distintos planos orbitales, de tal manera que el conjunto funcione como un instrumento con un enorme ancho de visión sobre la tierra. Esto permitirá un monitoreo en tiempo casi real, ya que se obtendrá actualización de la información cada 12 horas, especialmente necesario para el monitoreo y seguimiento de la evolución de catástrofes.

Las imágenes, unas 225 fotos por día, podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D.

La utilidad de los satélites Saocom tienen un abanico de aplicaciones, tanto civiles como también comerciales. "La misión es parcialmente comercial. Es una situación espejo a los italianos Cosmo Skynet. Todo usuario que quiera la información para comercializarla, deberá pagarla. Pero quienes la quieran para uso acádémico, institucional o gubernamental, será gratuita. Para ello, deben previamente firmar una licencia de uso en el marco del convenio con Conae para que esos datos no terminen en manos privadas", comentó Frulla.

En el ámbito comercial, será de mucha utilidad para el productor agropecuario, por ejemplo. Frulla comentó las instancias que van desde el satélite al productor: una vez obtenidas las imágenes, se envían a la estación receptora que la Conae tiene en la localidad cordobesa de Falda del Carmen, donde son procesadas para generar distintos niveles de información que se convertirán en los insumos para las diferentes aplicaciones para la agricultura y la hidrología.

"Una vez procesadas, el productor va a poder ingresar a nuestra web desde su dispositivo (tablet, celular o notebook) y le suministrará al programa las características de su campo y las condiciones meteorológicas, y un software le va a devolver el reporte en forma de texto o gráficos con una estimación de rinde, o el contenido de humedad en el suelo, o la posibilidad de fertilizar de acuerdo a la situación que desee conocer", concluyó la especialista.

Copiado de Saocom: el satélite argentino que sólo Japón logró construir y que la NASA quiere, en órbita desde hoy

domingo, julio 29, 2018

El agro, el G-20 y el libre comercio 2

Los ministros de Agroindustria del G-20 volverán a reunirse en Japón en 2019.

Ante la prensa, Klöckner sostuvo que el G-20 es en la actualidad el mayor organismo multilateral con capacidad de definir políticas.

De paso, marcó la relevancia del libre comercio. En lo que pareció un mensaje a Donald Trump, soltó: “El comercio es sinónimo de paz y el libre comercio es la forma de salvaguardar los intereses de todos los países jugando reglas iguales y parejas para todos”. Y amplió: “Los agricultores de EE.UU. sufren las consecuencias del proteccionismo por la caída de precios y si bien el Gobierno los ayuda, ellos no quieren la ayuda , quieren competir libremente”.

Los países que componen el G-20 representan el 60% de las tierras agrícolas totales y son responsables de casi el 80% del comercio mundial de alimentos.

En otros párrafos del documento se habla del compromiso en la lucha contra el hambre, de promover el uso prudente y responsable de los anti microbianosy el compromiso con los suelos saludables congruentes en el rol de la agricultura.

Copiado de Dura crítica de los ministros de agro del G-20 al proteccionismo.

El agro, el G-20 y el libre comercio

Después de dos días de deliberaciones, el empuje de la delegación alemana y el trabajo “hormiga” de los argentinos para lograr un documento de consenso que “no sea lavado”, ayer concluyó la reunión de los ministros de agricultura del G20 con una fortísima declaración.

La llamada declaración de Buenos Aires hace hincapié en dos temas cruciales, el cambio climático y una dura crítica a las políticas proteccionistas.

Así, dejando en claro la posición divergente de EE.UU. señalaron: “Los líderes de otros miembros del G20 declaran que el Acuerdo de París es irreversible”.

En otro párrafo reiteran “la importancia de respetar el compromiso asumido por los países desarrollados para con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en pos de brindar los medios de implementación necesarios, incluidos los recursos financieros, para asistir a los países emergentes en sus acciones de mitigación y adaptación conforme a los resultados del Acuerdo de París, y tomamos nota del informe de la OCDE ´Invertir en el clima, invertir en el crecimiento´.

Y sobre el comercio y sus críticas al proteccionismo, remarcaron: “Reconocemos la importancia de contar con un sistema de comercio multilateral transparente y abierto basado en las reglas acordadas por los miembros de la OMC (Organización Mundial de Comercio)".

Enfatizan que “ es vital que los productores tengan rentabilidad y que junto con los consumidores tengan acceso a los mercados nacionales, regionales e internacionales”.

También puntualizaron: “Estamos preocupados sobre el creciente uso de medidas no arancelarias proteccionistas, incongruentes con las reglas de la OMC. “Evitaremos cualquier obstáculo innecesario que pueda entorpecer el comercio internacional”.

Copiado de Dura crítica de los ministros de agro del G-20 al proteccionismo.

martes, julio 24, 2018

domingo, julio 15, 2018

Podríamos seguir decadentes o ser gigantes

Podemos tener la industria alimenticia de Francia o Italia, la forestal de Finlandia, la láctea de NZelanda, la pesca de Japón, la petrolera de USA, la energía renovable de Alemania, la minera de Australia. Ahora, si quieren retenciones sepan que están eligiendo el subdesarrollo.

— @janchorena

jueves, junio 21, 2018

Uso del agua en EEUU

The 2015 report of estimated water use for the U.S. is finally here. Released every five years, the quinquennial report estimates total water use over eight categories: thermoelectric, irrigation, public supply, industrial, mining, aquaculture, domestic, and livestock. Here are a few highlights from the latest report:

• In 2015, withdrawals in the U.S. totaled 322 billion gallons per day (Bgal/d), resulting in a 9 percent decrease since 2010 when total withdrawals were 354 Bgal/d.
• Withdrawals for thermoelectric power, irrigation, and public supply accounted for 90 percent of total withdrawals in 2015.
• California, Texas, Idaho, and Florida accounted for 26 percent of total water withdrawals in the U.S. in 2015.
• Since 2010, the U.S. population increased 4 percent and total domestic water use decreased 3 percent, which reduced per capita use to 82 gallons per day from 88 gallons per day (2010 report).

miércoles, junio 20, 2018

Una bodega en San Patricio del Chañar

En El Cronista, en un excelente artículo, Andrea del Río cuenta la historia de la Familia Viola, pionera en la vitivinicultura patagónica. Ellos crearon la Bodega del fin del mundo en un desierto, como era San Patricio del Chañar, Neuquén.

(...) hasta que no se visita San Patricio del Chañar es difícil tomar dimensión cabal de lo que late apasionadamente en esas impactantes aunque frías cifras: una historia de visión y de tesón protagonizada por una familia, los Viola (Julio y Graciela, sus hijos Ana y Julio), con el gen pionero en las venas; un emprendimiento que comenzó a gestarse hace apenas dos décadas en un páramo neuquino hoy reconocido mundialmente como un polo vitivinícola de excelencia; un portfolio de vinos premiados que portan el sello de Michel Rolland, el cotizado winemaker francés que aceptó el desafío de sumarse como consultor prácticamente desde los albores quiméricos del proyecto; una compañía familiar que superó una crisis de crecimiento asociándose con Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios más importantes de la Argentina, para no sólo escalar su estrategia de negocios inicial sino, especialmente, cumplir el objetivo de posicionar a la Patagonia como uno de los grandes terruños del vino argentino del siglo XXI, misión en la que se involucró con igual pasión y compromiso Juliana del Águila, sommelier y sobrina del Rey Midas armenio para quien, también, el vino es un negocio que, como pocos, establece una conexión emocional con el origen y el legado de sangre, como lo demuestra la bodega que posee en la patria de sus ancestros.

(...)

“En 1995, cuando todavía me dedicaba al negocio inmobiliario, compré un campo de 3.200 hectáreas en San Patricio del Chañar. Fue una inversión importante para nuestra familia, de más de u$s 3 millones. Y conste que no nos dieron financiamiento para comprar la tierra, así que vendimos todo lo que teníamos e hipotecamos el resto. Coincidió con la época de los incentivos a la incorporación de tecnología en las economías regionales para mejorar su competitividad, por lo que decidimos cambiar de foco y generar una zona frutícola en esa lonja de 18 kilómetros por 3 de ancho. Era un campo de secano, por lo que la prioridad fue proveernos de agua. Como solos no lo podíamos encarar, firmamos un joint venture con una empresa israelí y logramos implementar el que terminó siendo uno de los sistemas de riego presurizado más grandes de Sudamérica: se instalaron 6 plantas que bombean el agua equivalente a la demanda de una ciudad de 200 mil habitantes a través de una red de 400 kilómetros de acueductos subterráneos y un total de 9 mil kilómetros de mangueras de goteo, equivalente a la distancia entre Buenos Aires y Nueva York. Así transformamos el desierto en un oasis verde. Y ese fue, quizás, el momento más lindo de toda esta historia, que se convirtió en un desafío de vida”.

Con la vista clavada en la ruta, Julio Viola, fundador y propietario de Bodega del Fin del Mundo, viaja en el tiempo para relatar el big bang no sólo de la empresa familiar sino, por añadidura, de una de las zonas vitivinícolas que cambió el mapa del vino argentino y mundial. No es la primera vez que lo cuenta, desde luego. Ni es la primera vez que lo escucho. Pero hay algo –bastante– diferente cuando ese relato fluye en el lugar exacto en el cual el sueño se convirtió en propósito.

“Decidimos enfocarnos en la nueva generación de profesionales y emprendedores de aquel entonces, que tenían muy buenos ingresos y para quienes el concepto de ‘una chacra en el valle’ era atractivo. Lanzamos un modelo de unidades productivas frutícolas de última generación, con plantaciones de variedades modernas y de alta densidad, con tractores y maquinaria, más la casa para el encargado e incluso un programa de capacitación, todo en formato llave en mano. Desarrollamos casi 500 hectáreas, vendiéndolas en parcelas de entre 5 y 10 hectáreas. Neuquén siempre tuvo el complejo, bien ganado por cierto, de que depende exclusivamente del gas y el petróleo. En aquel momento, siendo gobernador Felipe Sapag, se diseñó una línea de crédito para quienes incorporaran tecnología en actividades no relacionadas con la energía. Cuando se produjo una de las tantas crisis de la fruticultura, los productores tradicionales empezaron a protestar fuertemente porque decían que nuestro modelo los iba a dejar fuera de mercado. En 1998 nos pusimos a estudiar el suelo, el clima y todas las condiciones agroecológicas para encontrar alternativas a la pera y la manzana. Así surgieron las primeras plantaciones de frutas finas, con cerezas, frambuesas y grosellas; más tres hectáreas de uva para vinificar. Paralelamente, empezamos a viajar para detectar qué tenía mejores oportunidades a nivel internacional. Coincidió con un momento de gran auge del vino en la Argentina. Y no sólo nos dimos cuenta de que había muchos potenciales inversores y compradores sino que, también, era una actividad de la que nos divertía participar”, continúa Viola, mientras la camioneta de última generación avanza hacia su Eldorado enológico.

“Así que empezamos a estudiar nuestros suelos con foco en la viticultura. En aquel momento, Pepe (José Antonio) Barría era el ingeniero agrónomo estrella en la zona, toda una eminencia. Lo había contratado una organización alemana para que, junto con el INTA, desarrollara un proyecto productivo muy innovador, así que estaba en una posición inmejorable en su carrera. Le pedí una reunión y le propuse incorporarse. Cuando me dijo que él ya estaba hecho, le repliqué: ‘Te ofrezco un desafío para esta época de tu vida. Quiero que estés a cargo de todo el proyecto. Te voy a pagar un sueldo, que no va a ser ni parecido al de los alemanes, pero te voy a dar una equis cantidad de tierra para que hagas tu emprendimiento’. Primero me dijo que estaba loco. Pero después se vino a trabajar con nosotros. Y fue uno de nuestros grandes pilares. Una de las primeras cuestiones era cómo traer, a una tierra virgen, plantas mendocinas que no tuvieran bichos ni enfermedades. Gracias a su criterio, creamos un vivero-laboratorio donde trabajamos con material absolutamente estéril para, de cada madre, hacer la reproducción y la selección de las mejores. Así terminamos sembrando 6 millones de plantas, un trabajo realmente brutal para una zona prácticamente nueva para la viticultura. Porque a 100 kilómetros de acá, en la década del ‘50, se elaboraban los mejores vinos argentinos, como el Barón de Río Negro. Hasta que, en los ‘70, la uva empezó a valer por kilo. Áreas calientes como Mendoza y San Juan producían 40 mil kilos por hectáreas, mientras que en la Patagonia no superás los 10 mil por hectárea, por cuestiones climáticas. Entonces, las bodegas rionegrinas se fundieron. Por esas cosas del destino, cuando empezamos ya había otro paradigma: importaba más la calidad que el volumen, por lo que teníamos una gran oportunidad. ¡Creo que se alinearon las estrellas! Algo parecido sucedió cuando estábamos haciendo los primeros viajes para aprender todo lo posible sobre la industria y, también, contactar a los mejores asesores. Llegamos con Graciela a un pueblito español llamado Haro, donde está el Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino, en La Rioja. Y conocimos al por entonces presidente, un señor ya octogenario. Cuando le contamos que queríamos hacer vinos en Neuquén, nos contó que, 50 años atrás, lo había contratado un gigante de la enología francesa para mapear toda la Argentina detectando terruños. Y que su recomendación había sido una zona en la Patagonia, pero que la decisión final fue instalarse en Mendoza, donde ya había otras producciones además de una red de proveedores y transporte. Se fue a buscar un cuaderno de apuntes, que tenía guardado desde entonces… ¡Y era San Patricio del Chañar! No soy muy creyente, pero me pareció una señal”, redondea Viola, haciendo gala de un timing perfecto. Porque, junto con el sol de otoño, ya asoman sus viñedos, que representan más de la mitad de los existentes en Patagonia en términos de hectáreas y producción, doble mérito si se considera que la región significa entre el 1,5 % y el 2 % de la superficie cultivada con vides en el país desde la aparición de BDFM como player.

Un hito indiscutible en esta historia de emprendedurismo patagónico de ribetes tan épicos como la gesta de los primeros pobladores de la región, fue la incorporación de Michel Rolland, el flying winemaker más cotizado del mundo, como asesor enológico. “En 2004 viajé a Vinexpo Nueva York y me colé en una charla conjunta de Robert Parker y Michel Rolland, que eran Dios y San Pedro en ese momento. La conferencia era sobre los vinos de Burdeos, pero me llamó la atención que, un par de veces, Rolland habló de la Argentina como el lugar que sorprendería mucho a la industria con grandes vinos gracias sus condiciones agroecológicas. Decidí que lo tenía que conocer, pero era imposible acercarse a él tras la charla. Ya resignado, me fui a comer a un restaurante dentro de la feria. Cuando me senté, me di cuenta de que la mujer que estaba en la mesa de al lado era la baronesa de Rothschild, que salía en todas las revistas del rubro. ¡Y estaba con Rolland! Me presenté y le charlé tanto que me invitó a visitarlo en Burdeos unos meses después. ‘Justo voy a estar allí para esa fecha, así que agendemos una cita’, le dije. ¡Era mentira, obviamente! (risas). Si bien ya habíamos inaugurado la bodega y estábamos teniendo buena repercusión, estaba convencido de que necesitábamos que alguien como Rolland nos representara internacionalmente. Así que lo empecé a perseguir por el mundo: fui a Burdeos varias veces, viajé a los Estados Unidos, me lo ‘crucé’ en Buenos Aires. ¡Lo cortejé durante un año! Al principio eran reuniones, después compartimos cenas, me invitó a su casa… Nos fuimos haciendo amigotes, pero no lo convencía. Una vuelta, sabiendo que estaba en Mendoza, lo llamé: ‘Michel, en el aeropuerto hay un avión privado, con los motores en marcha, esperándote. Venite a la mañana, recorremos el emprendimiento, almorzamos y a la tarde te dejo otra vez en Mendoza’. Como es un tipo al que le gustan los desafíos, vino, recorrió… ¡Y se enganchó! Al año siguiente, en 2006, empezó a elaborar con nosotros. Ahí, nuestra suerte cambió para siempre”.

Alianza full life

Desde hace 43 años, Graciela Palenzuela es la coequiper todoterreno de Julio Viola. Se conocieron en la facultad de Derecho de Montevideo, una de las primeras en ser intervenidas por la dictadura cívico-militar uruguaya. Con poco más de 20 años, decidieron probar suerte en la Argentina, más precisamente en Cinco Saltos, un poblado a 5 kilómetros de la capital neuquina donde los tíos abuelos de Julio habían sido colonos pioneros en fruticultura. “Él había estudiado en un colegio inglés y justo se dio que Jugos Cipolletti, propiedad de unos parientes, había empezado a exportar a los Estados Unidos, por lo que necesitaban a alguien con dominio del idioma. Al mismo tiempo, conseguí un trabajo como administrativa, así que decidimos casarnos y quedarnos. Desde entonces, todo lo hacemos juntos”, resume Graciela en el coqueto living de su casa, donde recibe al equipo de Clase Ejecutiva la noche previa a la visita a los viñedos.

Copa de espumante en mano, fiel al protocolo sibarita que dispone celebrar el atardecer con burbujas, y mientras su marido e hijos posan para las fotos, se genera un momento especial de charla con quien ejerce un bajo perfil mediático inversamente proporcional a su protagonismo en la empresa familiar, donde está a cargo del registro de marcas, incluidas las gestiones para la creación de la Indicación Geográfica Patagonia, uno de los ejes centrales de la estrategia a largo plazo de BDFM.

“Desde el principio, con Julio nos hemos complementado de manera brutal: siempre ha sido un hombre de ideas innovadoras, casi loquísimas, y a mí los desafíos me divierten. Nunca competimos, porque las áreas de responsabilidad estuvieron bien repartidas, así que se dio una dinámica de mucho compañerismo. Hemos tenido una vida de lo más agitada, sin tiempo para aburrirnos, y creo que ese es uno de los secretos para llevar tantos años juntos. Claro que no  fue un lecho de rosas: dólar barato, heladas, crisis mundiales o cenizas de un volcán… ¡Hemos vivido de todo! Pero siempre encontramos una solución porque este proyecto nos cambió la vida”, define la madre de Ana y Julio, suegra de Pedro y Mariam, abuela de Juan Pedro (11), Amalia (4), Francisco (7) y Jacinta (5). “¿Un consejo para otras mujeres líderes de empresas familiares? Lo más importante es mantenerse firmes en no llevar los temas de trabajo a los momentos de encuentro personal. Es difícil, porque mi yerno y mi nuera también trabajan en la bodega, entonces hay pasiones y preocupaciones compartidas. Cuando pienso en el legado que estamos dejando, y no me refiero a nuestra empresa en particular, sino al hecho de haber creado una nueva región para los vinos argentinos top, me siento orgullosa de nuestra familia”. 

Juntos a la par

Si bien todavía no se habla explícitamente de reemplazo generacional, lo cierto es que tanto Julio como Graciela están delegando, en la práctica, muchas gestiones y decisiones en sus hijos, Ana y Julio, quienes ejercen como directores junto con Juliana Del Águila, también presidente y representante de la familia de Eduardo Eurnekian, asociada desde 2009 a la pionera gesta enológica patagónica. 

Patagonia potencia

Para celebrar los 15 años transcurridos desde el corte de cintas oficial, Bodega del Fin del Mundo definió un calendario de experiencias que incluye “el lanzamiento de una edición excepcional de añadas históricas de Special Blend, el ícono de la bodega, así como actividades en los lugares más emblemáticos de la Patagonia y eventos en Buenos Aires y Neuquén”. Todo ello, alineado con una estrategia productiva y comercial de nuevo cuño, que comenzó a implementarse en 2017.

“Decidimos dejar de elaborar las etiquetas entry-level, como Ventus y Postales, porque no tiene sentido competir en un segmento donde tenemos menos competitividad que otras zonas productivas. No te olvides que una botella, así como el corcho, las cajas y otros insumos secos, viajan 800 kilómetros hasta Neuquén, por lo que los costos son mayores que en Mendoza. Como nuestros viñedos ya están en su mejor momento, decidimos enfocarnos exclusivamente en la gama media y alta. En un momento habíamos llegado a vender 9 millones de botellas: ahora estamos en 5 millones, pero de alta calidad y a un precio promedio del doble que antes en góndola”, describe Julio padre. En la misma línea, Ana agrega: “Nuestra ventaja, al final del día, se basa en que los segmentos más altos requieren una marca construida, y tanto el concepto Patagonia, que venimos posicionando hace muchos años en tanto sinónimo de vinos, como la marca BDFM, que ha sido consistente en calidad todo este tiempo, fueron el aval para que el mercado aceptara esta nueva estrategia”.

Su hermano Julio no se queda atrás: “A nivel nacional, los viñedos patagónicos representan entre el 1,5 % y el 2 % en hectáreas y producción, de los cuales tenemos la mitad. Haberlo logrado en 15 años es muy meritorio. Pero estamos decididos a que lo sea todavía más. Por eso apostamos a elaborar una escala interesante, a lograr mejor precio promedio y a que nuestras plantaciones sean 100 % premium.  Hoy tenemos 85 % de tintas, con malbec, cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc y casi 100 hectáreas de pinot noir, una alta proporción para el total del país; más un 15 % de blancas, con chardonnay, sauvignon blanc, semillón, viognier y torrontés. Para mí, BDFM es un single vineyard, porque es un bloque de viñedo del que nos abastecemos al 100 %, algo infrecuente en una bodega de nuestro tamaño”.

¿El desafío a largo plazo? Ya está en marcha y es, como impone el gen Viola, tan ambicioso como trascendente: descubrir la esencia del terruño, variedad por variedad, a través de un área de I+D que trabaja con laboratorios, universidades e incluso el Conicet para encontrar el mejor método de elaboración para cada categoría, detectar la parcela dónde se expresa mejor cada varietal, experimentar con levaduras autóctonas y realizar los análisis de datos cromatográficos para que las evaluaciones sensoriales tengan un correlato científicamente válido.

El tramo final de la visita incluye una exclusiva degustación de algunas de las joyas de la corona: el espumante brut nature de pinot noir, un blanc de noir que demuestra no sólo que esa cepa merece ser la abanderada de la Patagonia sino también lo acertado de la inversión en la puesta en marcha de una champañera, que permitiría que la categoría signifique el 20 % del negocio total; el Gran Reserva del Fin del Mundo 2015, un blend de 4 cepas (malbec, cabernet suavignon, merlot y cabernet franc) multipremiado desde su lanzamiento en 2004, al que Julio padre define como “mi vino”; y el Fin Syrah Limited Edition 2015, una tirada de apenas 2 mil botellas de una de las cepas favoritas de Eurnekian.

Anfitrión de pura cepa, Julio padre nos escolta al aeropuerto de Neuquén. El paisaje, el madrugón, el trajín y el opíparo almuerzo compartido en el restaurante de la bodega Malma habilitan una pausa de silencio cómoda, amigable. Casi tan entrañable como la autodefinición que ensayó cuando sus hijos posaban en la bodega: “¿Cuál es mi fortaleza? ¿Vos viste Forrest Gump? Bueno, creo que hay que ser un poco tonto para encarar ciertas cosas (risas). Mejor dicho: hay que ser testarudo para llevar adelante tus sueños, contra viento y marea. A mí me encantaba salir a pescar los fines de semana, ir a esquiar en invierno, ser flaquito (risas). Pero la bodega se transformó en una pasión a la que le dedico cada minuto. No me interesa imaginar cómo habría sido mi vida sin el vino. Y eso que hubo momentos de mucha zozobra, pero el balance me hace no arrepentirme ni un segundo”.

De la Bodega del Fin del Mundo (BDFM) se puede enumerar: que factura aproximadamente $ 400 millones anuales, que posee 1.000 hectáreas de viñedos propios bajo riego por goteo, incluida la Bodega Malma; que el 40,7 por ciento de sus varietales implantados corresponde a malbec, seguido por pinot noir (10,9 %), cabernet franc (2,8 %), cabernet sauvignon (18,6 %) y chardonnay (4,8 %); que exporta el 30 % de su producción a 29 países, de los Estados Unidos, México y Brasil al Reino Unido, Alemania, Holanda y Bélgica.

Copiado de La apuesta de Eurnekian: una bodega familiar de vinos premium.