Según INDEC.

Copiado de @sozita_LST

Esto es Vaca Muerta. El mapa completo de producción shale y tight. Hay 32 áreas de producción concesionadas a empresas petroleras.

El satélite más grande y complejo jamás construido íntegramente en Argentina espera paciente dentro del cohete lanzador su tiempo de gloria.
Ese que alcanzará una vez que sea colocado en el espacio a unos 620 kilómetros de la Tierra y comience a brindar valiosos datos de suelo y agua.
El cohete, un Falcon 9 Block 5 de la empresa SpaceX, perteneciente al multimillonario emprendedor Elon Musk, será lanzado este domingo pasada las 23 horas locales en la Base Vandenberg en California, que administra la Fuerza Aérea de los Estados Unidos,
Unos 30 argentinos ultiman los detalles del satélite en la base militar, mientras otros cientos lo hacen desde nuestro país. Pero hay muchos otros ojos pendientes de este lanzamiento y comienzo del trabajo concreto del primer satélite de radar argentino.
Esos ojos pertenecen a científicos, ingenieros y empresas de diversos países que no pueden creer que en Argentina se haya desarrollado esta capacidad tecnológica partiendo desde cero.
Su construcción real demandó 5 años, pero el proyecto data desde 1998. En estos 20 años su planificación, financiamiento y construcción atravesó 7 gobiernos (Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri), con todas las crisis económicas y políticas que conocemos.
Es tan impresionante el desarrollo argentino que basta saber cuántos países lograron este hito. Sólo uno: Japón. La agencia espacial japonesa JAXA tiene en su haber dos satélites-radar en banda L, el Alos I y II que operan en forma plena y exitosa. Inclusive, la NASA está muy interesada hoy en tener este tipo de tecnología en el espacio y por eso se asoció a la India para construir una serie de satélites similares.
Las aplicaciones que tienen los aparatos japoneses y los beneficios que generan no paran de crecer, tanto en uso civil como militar (defensa). Ejemplos de su accionar indican que el satélite Alos detectó un posible deslave (desmoronamiento de tierra por acción del agua), lo que permitió evacuar a tiempo a los ciudadanos de una pequeña ciudad japonesa de montaña antes que el barro arrasara con las viviendas.
En tanto, el satélite Alos II monitorea el mar de Japón y la navegación china y norcoreana en aguas militarmente "calientes", anticipando la ubicación de distintos barcos de guerra, ya sea por su fotografía, como también por la estela que deja en el agua.
"Los japoneses se han sorprendido muchísimo con este proyecto argentino. Como cada misión satelital compleja, el aparato es sometido a muchas instancias de revisión y prueba por ingenieros argentinos y de otras agencias espaciales que participan como jurado pertenecientes a varias agencias espaciales de EEUU, Japón, Canadá y Europa. Ellos no podían creer que estuviéramos haciendo este complejo satélite desde cero, sin ningún know how previo. No había experiencia en Argentina en la construcción de un instrumento de radar polarimétrico, con una antena muy grande y mucha sensibilidad en sus integraciones", explicó a Infobae la Investigadora Principal de la Misión SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Laura Frulla.
"Sólo Japón dispone de satélites con banda L que permiten estudiar la superficie terrestre en general. Las aplicaciones del aparato se adaptan a múltiples necesidades. Los científicos japoneses lograron conocer el instrumento radar argentio al detalle y quieren verlo funcionar ya", remarcó la doctora en Física egresada de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
Nicolás Renolfi, jefe del proyecto Saocom en Invap, la empresa que construyó el satélite, precisó a Infobae que el Saocom 1A es un satélite de órbita baja con fines científicos y llevará un radar de apertura sintética,que aportará imágenes en blanco y negro, con una resolución espacial de entre 10 y 100 metros, con diferentes ángulos de observación."La gran diferencia con las cámaras es que no necesita de la luz, la imagen podrá atravesar una tormenta e, incluso, penetrar el terreno en centímetros o metros, dependiendo de las características. Los objetivos principales son la medición de humedad desde el espacio y ayudar en emergencias", explicó.
Las imágenes podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D.
Enmarcado en el Plan Espacial Nacional, el SAOCOM 1A (Satélite Argentino de Observación con Microondas) fue desarrollado y construido por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con empresas y organismos como INVAP, VENG y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con participación de unas 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico-tecnológico del país y la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).
El proyecto se inició en 2008, dando comienzo a la construcción del satélite concretamente en 2013, en distintos puntos del país: Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Río Negro. Después de 5 años, un récord para la construcción de un satélite tan complejo como este, el aparato se encuentra en cuenta regresiva para su lanzamiento y puesta en órbita.
La misión SAOCOM llevará al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra. Se trata de un instrumento activo que consiste en un Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés), que trabaja en la porción de las microondas del espectro electromagnético, particularmente la banda L.
Tiene tres paneles solares y una plataforma de servicio de 4,7 m de altura por 1,2 m de lado. Observará el planeta de día y de noche, con lluvia o nubes y podrá trasmitir gracias a su antena radar de siete paneles.
Una vez en el espacio, la antena radar del satélite emitirá hacia la Tierra pulsos en microondas que interactuarán con los elementos de la superficie. Esos pulsos volverán a la antena y brindarán información de los elementos que puedan encontrar en la Tierra (hielo, vegetación, suelo, agua, edificios, barcos, etc.). Allí el satélite recibirá esos pulsos y generará paquetes de datos que enviará al Centro de Control de la Misión, ubicado en Córdoba, Argentina.
El satélite, de 3 toneladas de peso, está específicamente diseñado para que pueda servir a la agricultura y a la hidrología, pero también, por ejemplo, permitirá la generación de modelos digitales de elevación del suelo, modelos hidrológicos, para generar pronósticos de inundaciones o sequías, entre otros muchas aplicaciones.
Se trata de un proyecto desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) e integra de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, el SIASGE (Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias).
El SIASGE estará integrado por dos satélites SAOCOM 1A y 1B,provistos por la CONAE y cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO-SkyMed, de la ASI. Este conjunto de satélites permitirán obtener información certera y actualizada de incendios, inundaciones, erupciones, terremotos, avalanchas, derrumbes y deslaves.
Los 6 satélites se encontrarán ubicados en órbitas polares a la misma altura, en distintos planos orbitales, de tal manera que el conjunto funcione como un instrumento con un enorme ancho de visión sobre la tierra. Esto permitirá un monitoreo en tiempo casi real, ya que se obtendrá actualización de la información cada 12 horas, especialmente necesario para el monitoreo y seguimiento de la evolución de catástrofes.
Las imágenes, unas 225 fotos por día, podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D.
La utilidad de los satélites Saocom tienen un abanico de aplicaciones, tanto civiles como también comerciales. "La misión es parcialmente comercial. Es una situación espejo a los italianos Cosmo Skynet. Todo usuario que quiera la información para comercializarla, deberá pagarla. Pero quienes la quieran para uso acádémico, institucional o gubernamental, será gratuita. Para ello, deben previamente firmar una licencia de uso en el marco del convenio con Conae para que esos datos no terminen en manos privadas", comentó Frulla.En el ámbito comercial, será de mucha utilidad para el productor agropecuario, por ejemplo. Frulla comentó las instancias que van desde el satélite al productor: una vez obtenidas las imágenes, se envían a la estación receptora que la Conae tiene en la localidad cordobesa de Falda del Carmen, donde son procesadas para generar distintos niveles de información que se convertirán en los insumos para las diferentes aplicaciones para la agricultura y la hidrología.
"Una vez procesadas, el productor va a poder ingresar a nuestra web desde su dispositivo (tablet, celular o notebook) y le suministrará al programa las características de su campo y las condiciones meteorológicas, y un software le va a devolver el reporte en forma de texto o gráficos con una estimación de rinde, o el contenido de humedad en el suelo, o la posibilidad de fertilizar de acuerdo a la situación que desee conocer", concluyó la especialista.

The 2015 report of estimated water use for the U.S. is finally here. Released every five years, the quinquennial report estimates total water use over eight categories: thermoelectric, irrigation, public supply, industrial, mining, aquaculture, domestic, and livestock. Here are a few highlights from the latest report:
• In 2015, withdrawals in the U.S. totaled 322 billion gallons per day (Bgal/d), resulting in a 9 percent decrease since 2010 when total withdrawals were 354 Bgal/d.
• Withdrawals for thermoelectric power, irrigation, and public supply accounted for 90 percent of total withdrawals in 2015.
• California, Texas, Idaho, and Florida accounted for 26 percent of total water withdrawals in the U.S. in 2015.
• Since 2010, the U.S. population increased 4 percent and total domestic water use decreased 3 percent, which reduced per capita use to 82 gallons per day from 88 gallons per day (2010 report).

Earth may be the “Blue Planet,” with more than 70 percent of its surface covered in water, but it is still a thirsty planet, with freshwater in heavy demand. The most significant draw on the water supply is crop irrigation, accounting by some measures for nearly two-thirds of U.S. surface-freshwater withdrawals.
Keeping track of just how much water gets used—and making sure it gets used efficiently and legally, where and when it’s needed—across millions of acres of crop land is no easy task.Researchers armed with data from the Landsat Earth-observing satellites recently teamed up with Google to make it a whole lot easier. The researchers from the University of Idaho, the University of Nebraska, and the Desert Research Institute are using the satellite images to map evapotranspiration—water evaporating from the ground or transpiring from the plants.
Evapotranspiration levels are a way to estimate how much water the plants are using. Some of the water vapor comes directly from the soil, but much of it passes through the plant first. “That’s a necessary process,” explains University of Idaho water resources engineering professor Richard Allen, “because it’s that flow of water from the soil that transports the nutrients the plant needs.”
To keep that process going, the area needs water, either from rain or, quite often, from irrigation. “Evaporation and transpiration together represent the total consumption of the resource,” Allen says. And because both evaporation and transpiration use energy, they have a cooling effect, the same way sweating cools a person’s skin.
If farmers could compare actual evapotranspiration levels with an expected or ideal level, they’d have a better idea of whether they’re irrigating enough or overwatering. They could also look at evapotranspiration levels across the field to ensure they are getting uniform coverage from their sprinklers—not underwatering some spots or overwatering others.
NASA launched the first Landsat satellite in July 1972 and, under U.S. Geological Survey (USGS) management, the program has been providing continuous images of Earth’s surface ever since. The latest iteration, Landsat 8, was sent into orbit in February 2013 and produces high-resolution images of the entire planet every 16 days. With the help of Landsat 7, which is still in operation, full coverage is available every eight days. Both satellites carry a thermal imager that captures images in the infrared band, which shows warmer and cooler spots across Earth’s surface.
Copiado de NASA.gov
There’s a new color picker tool to help with selecting a palette for data visualizations. Viz Palettewas developed by Elijah Meeks and Susie Lu due to a “frustration with picking colors for data visualizations.”
The left side of Viz Palette is where you can set up color ramps to analyze. A copy and paste window lets you easily enter color ramps from the chroma.js palette picker, colorgorical, or from the ColorBrewer scales. If you’re a fan of using Cynthia Brewer’s ColorBrewer 2.0 for selecting map palettes, you can use the Export option to copy and paste javascript to Viz Palette.
Copiado de Viz Palette Helps You Pick Colors for Data Visualizations.
Every January through March, vast numbers of small fires spring up across the countryside in Southeast Asia. Those months usually bring cool, dry weather—perfect conditions for burning.
The Visible Infrared Imaging Radiometer Suite (VIIRS) on the Suomi NPP satellite captured data (above) showing the locations of hundreds of fires burning in Cambodia, Vietnam, Thailand, Laos, and Myanmar (Burma) on February 3, 2018. Each red dot on the map depicts one fire detection from the VIIRS 750-meter active fire data product. (Note that there is also a 375-meter active fire data product that detects more fires, but the 750-meter product is the basis for this useful mapping tool.)
On that day, there were significantly more fires in Cambodia than in neighboring countries. VIIRS detected 1,868 hot spots in Cambodia, 185 in Laos, 77 in Myanmar, 217 in Thailand, and 114 in Vietnam. The large number of fires in Cambodia were the most VIIRS has observed on a single day in 2018. The pattern is consistent with recent years: As depicted in the map below, the instrument has detected four-to-five times as many fires in northern Cambodia as it did in Vietnam and Thailand between August 2016 and February 2018. Northern Laos also had a relatively high number of fires.
People light fires in Southeast Asia for several reasons. In some forested areas, small-scale subsistence farmers practice swidden agriculture (also called slash-and-burn). The technique involves cutting down trees and shrubs, letting the wood dry out for a few months, and then burning it to clear fields. Hunters sometimes start fires to drive reclusive animals into view. Likewise, people collecting mushrooms sometimes burn the forest floor to make it easier to forage. Loggers use fire to clear roads and to clear the land after harvesting the most desirable species. In non-forested areas, farmers set fires to dispose of plant debris after harvesting rice, wheat, and other crops. Discarded cigarettes, sparks from vehicles, and problems with electrical systems also spark fires.
The natural-color image (below) was acquired by the Operational Land Imager (OLI) on Landsat 8 on February 1, 2018, and shows fires burning in shrublands near a forested ridge in the Srepok Wildlife Sanctuary. Data collected by Landat’s Thermal Infrared Sensor (TIRS), overlain on the images in orange, shows where the sensor observed unusually warm land surfaces.
There are several reasons fire gets started in this particular area. Occasionally, lightning ignites dried vegetation. People use fire to harvest a prized type of resin from Dipterocarp trees and honey from bee hives. Sometimes those fires escape and spread. Timber harvesting is a known practice in this area, although the government of Cambodia has launched a campaign to stop it.
”Without having information from people on the ground, it usually isn’t possible to say definitively what caused a given fire when detected by a satellite,” said Evan Ellicott, a remote sensing and fire expert at the University of Maryland. “But it is quite clear that the total number of active fire detections made by satellites is linked to forest cover loss in Cambodia. Years with more fires have bigger losses in forest cover.”
The effects of all of these small fires can add up in other ways. With populations rising and the amount of farmland increasing, fires in Southeast Asia (including Indonesia and Papua New Guinea) are thought to be responsible for at least 10 percent—and likely significantly more—of global wildfire emissions, which can cause health problems and add greenhouse gases to the atmosphere.
NASA Earth Observatory images by Joshua Stevens, using fire data from the VIIRS Active Fire team and Landsat data from the U.S. Geological Survey. Story by Adam Voiland.
Read More here.
En literatura se llama sinécdoque a una figura retórica que consiste en referirse a un todo nombrando una de sus partes (“tocamos a diez euros por cabeza”). Y muy raro será si esta figura no se utiliza, del modo en que se hace en el titular de esta noticia, para referirse a corto plazo al sistema de navegación por satélite que la Agencia Espacial Europea tiene previsto completar en el año 2020. Al fin y al cabo, desde la expansión de los smartphones, la utilización del GPS se ha hecho tan popular que nos conectamos con el espacio exterior para orientarnos en mapas, saber los kilómetros recorridos en un entrenamiento, encontrar posibles parejas sentimentales alrededor o incluso cazar pokemons. Y será difícil convencernos de que llamemos a las cosas de otra forma.
En realidad, aunque para nosotros sea el más popular, el GPS (siglas en inglés de Global Positioning System) no es el único sistema de posicionamiento a través de satélites que existe. La antigua Unión Soviética también desarrolló otro, GLONASS, actualmente controlado por la Federación Rusa, y China tiene previsto completar el suyo, Beidou, en fechas similares a Galileo. Como muchos otros avances, el origen de estas tecnologías se encuentra en la industria militar: el GPS fue desarrollado e instalado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos antes de que se extendieran sus usos civiles. Tal es la importancia estratégica y económica de poseer satélites propios que permitan desarrollar un sistema de posicionamiento fiable, que Paul Wolfowitz, subsecretario de defensa de EEUU, escribió una carta a los ministros de la Unión Europea cuando se comenzó a gestar Galileo tratando de disuadirlos del proyecto. El argumento utilizado era que los satélites europeos interferirían en las necesidades de la OTAN en una época de retos de seguridad globales y compartidos. Afortunadamente las presiones no surtieron efecto y hoy la ESA está muy cerca de poner en funcionamiento el proyecto.
Una vez completado el sistema, contará con 24 satélites operativos y una infraestructura de tierra para proveer servicios de posicionamiento, navegación y determinación de la hora. Los dos primeros satélites fueron lanzados el 21 de octubre de 2011 y la intención de la ESA es completar la constelación el próximo año. Galileo está bajo control civil y está financiado por la Unión Europea. El español José Ángel Ávila, ingeniero de Señal y Seguridad dentro del programa de la ESA, cree que la apuesta europea representará un importante avance en la economía del continente: “Galileo va a abrir un abanico de mercados que hasta este momento no habían existido”. Y, mirando al futuro, se arriesga a vaticinar la utilidad de los satélites en futuras misiones espaciales: “Estamos condenados a movernos. La Tierra es nuestra cuna pero vamos a salir de aquí. La navegación por satélite y la navegación en general tiene todavía muchos terrenos por desarrollar y descubrir”.
Copiado de Programa Galileo: la tecnología que independiza Europa del GPS.

Ahora que el régimen de Bashar al Asad y sus aliados —Rusia e Irán— acarician la victoria final y Daesh ha sido derrotado, en la guerra de Siria emergen nuevos frentes que amenazan con provocar una confrontación entre grandes potencias y poderes regionales.
El caos de las últimas semanas es excepcional incluso para Siria, una guerra caracterizada por la intervención de potencias extranjeras. En pocos días, rebeldes del Organismo de Liberación del Levante (vinculado a la exfilial de Al Qaeda) derribaron un avión ruso; combatientes kurdos abatieron un helicóptero turco; EEUU lanzó una ofensiva aérea contra fuerzas del régimen para proteger a sus aliados kurdos en la que murieron centenares de mercenarios rusos, y el ejército sirio derribó un F-16 israelí después de que Israel interceptase un dron iraní.
Mientras, el régimen ha intensificado su ofensiva sobre los enclaves en poder de grupos rebeldes de Guta Oriental y la provincia de Idlib, apoyado por la fuerza aérea de Rusia y entre acusaciones de uso de armas químicas contra sus enemigos.
La guerra de Siria implica al menos otros tres conflictos internacionales que, analizados individualmente, tienen el potencial de convertirse en algo mucho más peligroso. Examinados en conjunto, muestran las razones por las que el próximo capítulo de este conflicto puede ser incluso peor que el anterior. “Los problemas ya estaban ahí: tensiones entre kurdos, Turquía y EEUU; tensiones entre Siria, Irán e Israel… Pero hemos llegado a un nivel que no habíamos alcanzado antes, y todo se produce al mismo tiempo”, advierte Ryan Crocker, exembajador estadounidense en Siria, en 'The Atlantic'.Israel contra Irán
El derribo de un caza israelí por baterías antiaéreas sirias el pasado fin de semana supone el último capítulo en la larga lista de ataques aéreos de Israel contra fábricas de armamento o convoyes de Hizbulah, la milicia libanesa aliada del régimen de Damasco. La intervención de Irán en la guerra a favor del régimen con más de 60.000 efectivos y su creciente presencia en Siria es clave: Israel no puede permitir que Teherán mantenga bases cerca de su frontera.
El pasado sábado, Israel interceptó un dron en su espacio aéreo controlado, según Tel Aviv, desde una instalación iraní cercana a la ciudad de Palmira. En respuesta, baterías antiaéreas del ejército sirio derribaron un F-16 israelí, lo que provocó una operación a gran escala de Israel contra objetivos iraníes y del régimen de Damasco.
Para Siria y sus aliados, el derribo del avión israelí supone “el comienzo de una nueva etapa estratégica” y “la caída del antiguo equilibrio” en la región, después de que Israel haya lanzado en los últimos años más de 100 ataques aéreos sin que sus enemigos respondieran. El 'establishment' militar israelí defiende que puede continuar con agresiones aisladas, pero Hizbulah amenaza con consecuencias impredecibles ante nuevos bombardeos. Un error de cálculo podría desatar otra guerra y Rusia parece ser el único actor capaz de frenar una escalada.EEUU contra el régimen (y Rusia)
La política de EEUU en Siria ha sido difusa y a menudo inconsistente, pero a principios de 2018 Washington confirmó su intención de mantener tropas indefinidamente en el norte de Siria, incluso después de la desaparición del 'Califato'. EEUU reconoció que no solo pretende evitar un resurgimiento de Daesh, sino también contrarrestar la influencia de Irán.
Tras la derrota de Daesh, los 2.000 efectivos estadounidenses desplegados en Siria se encuentran atrapados en un campo de batalla voluble y peligrosamente impredecible, como demostró un inesperado ataque en Deir al-Zur de combatientes pro-Asad contra la 'fuerza proxy' de EEUU (las Fuerzas Democráticas Sirias, SDF), que cuenta con unidades de marina de artillería y regimientos Rangers en sus filas.
EEUU respondió con una lluvia de fuego aéreo y de artillería que, según oficiales estadounidenses, mató a un centenar de atacantes. Este martes se difundió que hasta 200 combatientes pro-Asad, la mayoría mercenarios rusos, murieron en el bombardeo, según medios rusos. El incidente podría ser el choque más letal entre ciudadanos de ambos países desde la Guerra Fría e ilustra los riesgos que corren las fuerzas extranjeras en los campos de batalla de Siria. Según el Conflict Intelligence Team (CIT), que investiga desde 2014 el lado oculto de las campañas militares rusas, al menos 250 mercenarios rusos han muerto en combate en el país desde 2015.
La mayor parte de los efectivos de EEUU en Siria operan con la milicia kurda de las SDF en la provincia petrolífera de Deir al-Zur. Compiten por el control de la zona con tropas del régimen apoyadas por Rusia y reforzadas por milicias pro-iraníes.Turquía contra los kurdos (y EEUU)
Turquía abrió un nuevo frente en la guerra el 20 de enero al lanzar una ofensiva en el enclave de Afrín contra las milicias kurdas armadas por EEUU. Se trata de la última acción de Ankara para impedir la expansión de los kurdos a lo largo de su frontera, cuyo objetivo es expulsar a las YPG (Unidades de Protección Popular), una “organización terrorista” para Turquía.
La campaña ha generado tensiones entre dos aliados de la OTAN, Ankara y Washington, que ha entregado vehículos acorazados y armamento pesado a las facciones kurdas de las SDF, la fuerza más efectiva contra Daesh. Ahora, Turquía amenaza con expandir su ofensiva hacia el este y avanzar sobre Manbij —ciudad controlada por las YPG—, donde tropas estadounidenses mantienen bases y donde podría desencadenarse una compleja guerra contra los kurdos del cantón de Rojava, zona controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias.
Copiado de Guía para entender la nueva 'guerra mundial'.
Argentina apuesta por 10 proyectos de cobre, 5 de ellos son sanjuaninos. La Sub Secretaría de Desarrollo Minero de la Nación presentó en Canadá un profundo estudio que remarca el altísimo potencial del cobre argentino. La exposición incluyó los yacimientos locales: Los Azules, Altar, Josemaría, Pachón y Filo del Sol.
(...)
Mario Capello, sub secretarío de Desarrollo Minero de la Nación, comentó a Cuyo Minero que la exposición del potencial cuprífero nacional se realizó en la ciudad canadiense de Vancouver, ante la presencia de más de 40 empresarios internacionales de empresas exploradoras y en el marco del evento denominado AMEROUNDUP.
“Los grandes yacimientos de cobre están llamados a convertir a San Juan en la provincia con la economía más potente de la República Argentina. Cinco proyectos de clase mundial, esperan por más competitividad para convertirse en abastecedores de la creciente demanda mundial del metal rojo, impulsada por el indetenible crecimiento chino y por una India, que sigue idéntico camino”, comentó Capello. El informe elaborado determina que los 10 proyectos mineros más avanzados en materia cuprífera en Argentina contienen 57 millones de toneladas de cobre. A su vez, estos yacimientos también poseen recursos por 38 millones de onzas de oro, 776 millones de onzas de plata y 1,3 millones de toneladas de molibdeno.
“No se necesita ser perspicaces para ver la enorme oportunidad que perdimos durante más de una década de relatos. Solo basta destacar que 45.600 millones de dólares de inversiones llegaron durante todo ese tiempo para ampliar y construir nuevas minas de cobre a Chile. Lo propio ocurrió con los 27.000 millones de dólares que llegaron a Perú, mientras que en Argentina sólo se invertía 100 millones de dólares en mina Alumbrera, Catamarca”, contextualizó el ingeniero Capello. Y continuó: “Haber perdido la oportunidad de aprovechar los precios extraordinarios de la libra de cobre no tiene vuelta atrás. No estamos para darnos el lujo de menospreciar una nueva oportunidad, sin pagarlo nuevamente en materia económica y social. Es por eso que desde la cartera de minería insistimos en el axioma de la competitividad”.Las explicaciones del mencionado informe indican que Argentina no es el único país con grandes potenciales de cobre. En esa premisa se basa la urgente necesidad de reactivar dicho sector y alentar a la inversión en materia de exploración y puesta en marcha. “Los caminos, trenes, otras comunicaciones y la electricidad deben poner proa a al Cordillera sanjuanina. Según los pronósticos económicos, uno solo de los proyectos de cobre sanjuaninos (Pachón o Los Azules) puede generar hasta 3.000 puestos de trabajo de forma directa. También podría producir más de mil proveedores de bienes y servicios y unos 1.500 millones de dólares de valor bruto de producción anual, en emprendimientos que tienen una vida útil de 30 años”, señaló Capello.
Cifras10.000 es la cantidad de puestos de trabajo, que según las proyecciones nacionales de la cartera de minería, generarían de forma directa los seis proyectos cupríferos argentinos más avanzados: Taca Taca, Pachón, Los Azules, Agua Rica, Río Grande y Filo del Sol.
28 son los proyectos cupríferos entre etapa inicial e intermedia que existen actualmente en la “zona norte del cobre argentino” que integran las provincias de Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan.
8 es la cantidad de proyectos cupríferos en etapa inicial a intermedia que existen en la zona centro del país (Mendoza y Neuquén). Ellos son: Pico Bayos, Universidad, Las Choicas, El Perdido, Elisa, Cerro Amarillo, El Seguro y La Voluntad.
Copiado de Argentina apuesta por 10 proyectos de cobre, 5 de ellos son sanjuaninos.
A diez años de la gran crisis, la economía global retoma vuelo
Todas las potencias están en un proceso de crecimiento, algo que no se registraba desde la debacle financiera de 2008; inquietud por una guerra comercial
Por Peter S. Goodman, en La Nación.

LONDRES.- Una década después de que el mundo se hundiera en una devastadora crisis económica, finalmente se alcanzó un indicador clave para medir la recuperación. Todas las grandes economías del mundo están en expansión al mismo tiempo, una ola sincrónica que está creando empleos, generando fortunas y aplacando los temores de agitación popular.
No hay una explicación transparente y abarcadora de cómo hizo el mundo para escapar finalmente de la recesión global. En Estados Unidos, la economía fue impulsada por el enorme gasto público del gobierno anterior, sumado a los recientes 1,5 billones de dólares en rebajas de impuestos, y Europa finalmente siente los efectos del dinero barato que bombea el Banco Central Europeo.
En términos generales, la actual mejora no se debe al hallazgo de una nueva fuente de riquezas, sino más bien al simple hecho de que las fuerzas negativas que coartaban el crecimiento finalmente agotaron su potencia destructiva.
Muchos economistas creen que los beneficios del actual crecimiento solo alcanzarán a la clase alta, con formación y conexiones políticas, que ya se alzó con el botín en numerosos países, dejando tras de sí a una clase trabajadora cuyos salarios están estancados por más que desciendan los índices de desocupación.
Así y todo, el hecho de que las mayores economías del mundo estén en expansión es motivo de optimismo. Nada garantiza que el actual crecimiento vaya a ser más equitativo. Pero un escenario de crecimiento que impulse los salarios y ofrezca seguridad a las clases medias debería empezar más o menos con una situación como la actual.
"El mundo depende cada vez menos del rendimiento de sus jugadores estrella", dice Barret Kupelian, alto economista de la filial londinense de PwC, una consultora y administradora global. "Como el crecimiento global está más repartido, es más sustentable frente a cualquier mala noticia económica".
Estados Unidos, la mayor economía del mundo, ingresó en su noveno año consecutivo de crecimiento: debido a la rebaja de los impuestos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) modificó a la suba sus expectativas de crecimiento para ese país, del 2,3 al 2,7% para el año en curso.
También disminuyeron los temores a un freno abrupto en la larga trayectoria de crecimiento de China. Europa, que hasta hace poco estaba sumida en la anemia y la disfuncionalidad política, emergió a la cabeza del crecimiento global. Hasta Japón, sinónimo de estancamiento, empezó a crecer.
El alza del precio del crudo impulsa la recuperación de Rusia y los productores de Medio Oriente, y, hasta ahora, México logró ahuyentar los temores de que la incendiaria retórica comercial del gobierno de Donald Trump dañaría su economía. Brasil todavía sufre los efectos de una verdadera depresión, pero con algunas chispas de recuperación.
Las amenazas de mutua aniquilación nuclear que intercambiaron el presidente norteamericano y el líder norcoreano, Kim Jong-un, sembraron temores. Por su parte, Gran Bretaña tiene pendiente el Brexit, que si se concretara sin un acuerdo previo podría someter a la Unión Europea a una profunda incertidumbre, sobre todo en lo referido a los intercambios financieros.
Y las intermitentes promesas de Trump de dar por terminado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de desatar una guerra comercial con China tampoco ayudan a encarrilar el crecimiento mundial.
Preocupación"Solíamos operar sobre la base de la idea de que los mercados occidentales eran políticamente estables, y aceptábamos que los fronterizos eran mercados de riesgo", dice Martin Scheepbouwer, director ejecutivo del Grupo OLX, que opera plataformas de clasificados web en 41 países. "Actualmente, con el Brexit en Europa y Trump en Estados Unidos, la sombra de inestabilidad que se cierne sobre la economía es de un nivel completamente nuevo. Y eso es preocupante".
Se espera que este año y el siguiente la economía del mundo crezca un 3,9%, frente al 3,7% del año pasado y al 3,2% de 2016, según el FMI. Eso es positivo, pero no hay que olvidar que en los años previos a la crisis, el crecimiento global solía ubicarse arriba del 4%.
Esta semana, el Foro Económico Mundial, en Davos, divulgó una evaluación de factores de riesgo donde el 93% de los 1000 expertos consultados habló de un aumento de la amenaza de enfrentamientos políticos y económicos. Un 79% de los encuestados teme un incremento de las probabilidades de un conflicto militar y un 73% anticipó el riesgo de una mayor erosión de las reglas de intercambio comercial internacional.
El informe también advierte sobre la creciente desigualdad económica, sobre el auge de las ciberamenazas y un aumento de la incidencia del clima extremo.
"Muchos de esos riesgos son cada vez más sistémicos", dice Margareta Drzeniek Hanouz, economista del Foro Económico Mundial, y agrega que ahora amenazan con tener "consecuencias catastróficas para la humanidad y para la economía".
La crisis mundial comenzó hace más de una década con el calamitoso estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, que desencadenó el colapso global de los así llamados "derivados" financieros.
Mientras la hora de la verdad se extendía desde Estados Unidos y Europa hasta Asia, los precios del crudo se hundieron, con sus efectos sobre Rusia y Medio Oriente. Los productores de soja de Brasil y la Argentina vieron desplomarse sus ventas, al igual que las explotaciones mineras en Australia y en la India, y que los fabricantes de chips de Malasia y Corea del Sur.
Washington articuló inmediatamente medidas de alivio: la Reserva Federal rescató a los bancos y realizó una enorme inyección de créditos en el mercado. Pero Europa prolongó la agonía entre duros reproches sobre quién debía limpiar el desastre.
El despabilamiento de Europa, sumado al crecimiento de Estados Unidos, mantuvieron activa a la economía china para satisfacer la demanda de productos, desde autopartes hasta indumentaria. El aumento de la producción fabril hizo subir el precio de las commodities, lo que a su vez impulsa las ganancias de los productores de cobre de Chile e Indonesia, de las minas de oro de Sudáfrica y de las de plata en Suecia.
El mundo disfruta actualmente de un positivo efecto rebote, en el que la creciente confianza empresaria lleva a contratar más personal, lo que a su vez potencia el consumo. Cuanto más dinero hay en el bolsillo de los consumidores, más razones tienen los empresarios para expandirse.
La preocupación principal reside en Washington, donde el gobierno de Trump tiene por costumbre prometer castigos a México y a China por su desequilibrio en la balanza comercial con Estados Unidos. De ponerse en práctica, esos castigos harían aumentar el costo de los componentes que usan las fábricas norteamericanas. Y como una señal de que no son solo palabras, la semana pasada el gobierno de Trump les impuso tarifas proteccionistas a las importaciones de paneles solares y lavarropas.
"La verdadera preocupación es que se desate una guerra comercial", dice Ban May, economista de Oxford Economics, de Londres. "Su impacto sería muy grave".
Energías renovables: cómo avanza la revolución verde en la Argentina
Por Carlos Manzoni y publicado en La Nación.
El 15 de octubre de 2015 se abrió una gran puerta para las energías renovables en la Argentina. Ese día se publicó en el Boletín Oficial la ley 27.191, que fue el pistoletazo de partida para el boom de "fuentes verdes" que se desató en el país, con la llegada de inversiones por US$7000 millones y cientos de empresas ávidas por instalar parques eólicos y solares, plantas de biomasa y biogás y centrales minihidroeléctricas.
Este será el gran año del despegue de las energías alternativas en el país, porque empezarán a construirse los proyectos firmados en los últimos 12 meses (26 ya están en construcción), correspondientes al Programa RenovAr, que impulsa el Gobierno. A este ritmo, la Argentina se encamina confiada hacia el objetivo de cubrir 20% de su matriz energética con energías renovables para 2025 (hoy esa cifra llega a 1,2%, pero ya hay contratos que permitirán escalar al 8% este año y a 12% en 2019).
"Es tremendo lo que está pasando en la Argentina, el país se está posicionando en el mundo como uno de los mercados más atractivos para el desarrollo de energías renovables", dice Sebastián Kind, actual subsecretario de Energías Renovables de la Nación. Este funcionario, designado por el ministro de Energía, Juan José Aranguren, para impulsar la "ola verde" a nivel nacional, fue el autor intelectual de la ley 27.191, texto que redactó para el senador Marcelo Guinle.
Juan Bosch, presidente de Saesa, un trader de gas y de energía, afirma que la Argentina está parada en un lugar muy positivo. "Si se mira hacia atrás solamente dos años, se puede ver que el país estaba descolgado del mundo en esta materia y tenía apenas 1/2% de energías renovables en la matriz energética. Hoy no hay congreso de energías renovables en el mundo donde no se hable de la Argentina como destino de inversiones", destaca.
Esas inversiones llegan de la región, de Europa, de los Estados Unidos y de Asia. Ayudarán al país a ponerse a tono con sus pares de la región que hoy le llevan ventaja, ya que mientras que aquí hay una capacidad instalada de 678 MW de energías limpias, Uruguay tiene 1720 MW (44% de su matriz energética); Chile, 3740 MW (17%), y Brasil, 28.310 MW (18%), según Climatescope, portal especializado que pertenece a Bloomberg New Energy Finance.
La tarea que hay por delante no es sencilla: como se dijo, actualmente solo 678 MW de energías renovables nutren la matriz energética nacional, mientras que cumplir con la meta fijada de 20% en 2025 implicará alcanzar los 10.000 MW. Para lograrlo, el Gobierno lanzó el Programa RenovAr, una gran licitación dividida en rondas que adjudica proyectos de generación a distintas empresas que, una vez que tengan la producción en marcha, venderán su energía a Cammesa.
Pero antes de eso, según Kind, lo que hubo que hacer fue reglamentar la ley 27.191, con el decreto 531. Lo más destacable de la reglamentación es que marca dos caminos para contractualizar energías renovables de alta potencia en la Argentina: 1) las compras que instruye el Estado nacional y 2) el mercado a término de energías renovables (Mater), que es la resolución 281 y que da la posibilidad a los grandes usuarios habilitados (cuyos consumos medios están por arriba de 300 KW de potencia) de salir y contratar energías renovables en el mercado.
Hasta ahora lo que más difusión tuvo fue el mencionado Programa RenovAr, que ya concretó tres rondas (ronda 1 en agosto de 2016; ronda 1,5 en noviembre de 2016, y ronda 2 en octubre de 2017). Kind precisa que ya hay adjudicados por este sistema 4466,5 MW, correspondientes a 147 proyectos (59 de las rondas 1 y 1,5 y 88 de la ronda 2). "A eso hay que sumarle 10 proyectos más de la resolución 202", acota el funcionario.
A su vez, lo del mercado a término agregaría una buena cantidad de MW a los 4466,5 ya adjudicados por el camino de compras que instruye el Estado nacional. "Para tener una estimación, al día de hoy hay 2150 MW solicitados en el marco de la resolución 281. Son generadores que quieren salir a firmar un contrato con un gran usuario habilitado", cuenta Kind. Un primer paso en eso ya lo dio Loma Negra, al firmar con Genneia.
Las inversiones necesarias no son menores y dependen del tipo de tecnología elegida: por ejemplo, para instalar un MW de potencia en energía solar se deben desembolsar entre US$800.000 y US$900.000, mientras que para un MW de energía eólica se necesitan entre US$1,1 millones y US$1,3 millones. Parte de este capital lo ponen las empresas adjudicatarias y parte los financistas, entre los que están la Corporación del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
En materia de recursos, el país no tiene nada que envidiarles a otras naciones. Hay mucho viento (y de buena intensidad) en la Patagonia; mucho sol en el Norte (aunque también en Córdoba), y hay muchos recursos de biogás y biomasa en la zona agropecuaria. También hay potencial en minihidro, que son pequeñas centrales hidroeléctricas que no requieren un dique.
Bosch opina que, más allá de los recursos naturales existentes, el primer motivo del auge actual es la ley de energías renovables. "Después fue necesario hacer que Cammesa fuera un sujeto creíble para el mercado financiero (ya que no lo era, por problemas crediticios) y fue muy importante que el Gobierno diera a los oferentes que quisieran otra garantía adicional la posibilidad de acudir al Banco Mundial", comenta el trader.
La energía renovable es más económica que la tradicional: un proyecto de los más económicos de RenovAr se cerró en US$45 por cada MW/h, mientras que hoy el gran usuario le compra a Camessa a US$70/80 MW/h. Para el consumidor normal esto es muy importante, ya que cada MW/h de energía renovable que se vuelca a la red hace que su boleta de luz sea menos abultada.
Pese a que se intenta que haya un mix de proyectos de las distintas tecnologías (eólica, solar, biogás, biomasa y minihidro), la que picó en punta fue la eólica. Allí hay empresas como Genneia, Central Puerto, Pampa, Petroquímica Comodoro Rivadavia y Enel, entre las más importantes, y se han adjudicado contratos por 2466 MW.
Rubén Vázquez, gerente de Energías Renovables de Central Puerto, describe cómo es su participación en el negocio. "Ganamos en la ronda 1 de RenovAr un proyecto de 99 MW en Bahía Blanca (La Castellana), que se inaugurará en mayo. Además, en la ronda 1,5 ganamos otro proyecto en Achiras, Córdoba, por 48 MW. Esto requiere una inversión cercana a los US$215 millones. En tanto, en la Ronda 2 ganamos un proyecto de 87 MW ( Genoveva)", detalla el ejecutivo.
¿Por qué energía eólica? "Central Puerto es líder privado en generación eléctrica en el país y tomó la decisión estratégica de ser líder también en energía renovable. Además, pensamos que en eólica somos más competitivos que en solar, donde ya hay otros actores", responde Vázquez.
Para el ejecutivo de Central Puerto, el desarrollo de la energía eólica tomó un impulso increíble a partir de RenovAr, y si no fuera por la limitación en la línea de transporte, se habría puesto más potencia. "Existen limitantes en el transporte tanto en el sur como en el norte, aunque hay algunas obras de infraestructura ya previstas", apunta Vázquez.
Por su parte, Genneia invertirá US$1000 millones en tres años y totalizará entre sus varios parques eólicos (a los que suma los diversos proyectos que le fueron adjudicados por RenovAr) 730 MW. "Esto la convierte en la mayor empresa generadora de energía eólica del país", destaca Alfredo Bernardi, gerente de Relaciones Institucionales de Genneia.
Luego de la energía eólica, sigue en importancia la solar, con proyectos adjudicados por 1732 MW. Hoy el país tiene un nivel bajo de esta tecnología, porque su penetración empezó a crecer recién en los últimos cinco años y en los inicios se hacía imposible pensar en infraestructura de ese tipo. Solo hay 7 MW en San Juan, a lo que hay que sumar una planta experimental de 1,5 MW también en esa provincia.
En este caso, 360 Energy es, en términos de adjudicaciones, la empresa privada de energía solar más grande del país. Su CEO, Alejandro Lew, señala que, como parte de la nueva revolución de renovables, esta compañía firmó varios contratos bajo las normas de la Ronda RenoVar 1,5 (siete contratos, por 165 MW, en San Juan, Catamarca y La Rioja, cuyo primer contrato comenzará a funcionar en marzo) y en la Ronda 2 (contratos por 147 MW que entrarán en funcionamiento en 2019 y 2020, en Catamarca, San Juan, La Rioja y Córdoba. "En total, invertiremos US$300 millones", precisa.
Además de 360 Energy, hay otros proyectos solares en el país. Entre los más importantes están: el de la empresa china Jimco, en San Juan (80 MW); el de la francesa Neoen (100 MW), y el del grupo puntano Diaser, en San Luis (14 MW). Y, claro, el de la provincia de Jujuy de 300 MW. Además, Mendoza adjudicó seis proyectos por 100 MW, patrocinados por la empresa estatal Emesa.
Lew subraya que la Argentina está bendecida por el recurso natural del sol. Sobre todo en el noroeste del país, pero también en lugares que podrían parecer poco eficientes, como la provincia de Buenos Aires (que es mejor que algunas zonas de Europa). "Los avances que se proyectan en energía solar hacen pensar que toda la matriz energética local podría ser abastecida por esa fuente", concluye el directivo.
Algo más rezagados, pero también con inversiones y proyectos, vienen el biogás y la biomasa. Hasta ahora se adjudicaron 65 MW y 158 MW, en cada caso. Hoy, las plantas de biogás en el país se cuentan con los dedos de una mano (apenas 10 MW), pero se estima que en los próximos 24 meses habrá unas 30. Entre las más importantes empresas de biogás están Bioeléctrica, Adecoagro, SeedsEnergy, Grupo Vicentín y una diversidad de establecimientos agropecuarios que hacen plantas chicas en campos propios.
SeedsEnergy, por caso, anunció una inversión de US$11 millones para construir una planta de biogás en Venado Tuerto (2 MW) y una de US$13 millones para levantar otra en Pergamino (2,4 MW). "Esto sería en primera instancia porque pensamos ampliar la capacidad. Si hay un RenovAr 3, vamos a considerar presentarnos, porque queremos hacer más plantas y reinvertir utilidades", dice Héctor Tamargo, cofundador y gerente general de SeedsEnergy.
¿Por qué apostar al biogás? "Das una solución a los problemas ambientales generados por los residuos agropecuarios, usás una tecnología muy versátil, que permite una diversidad de fuentes de biomasa (para asegurar el abastecimiento durante los 20 años de contrato), es lo que mejor paga (porque da energía las 24 horas los 365 días del año), y permite generar biofertilizante. Es la energía ideal para la Argentina, ya que tiene gran cantidad de residuos de la industria agropecuaria", concluye Tamargo.
La revolución verde que logró en solo dos años colocar al país en la mira de inversores mundiales está en marcha: llegan millones de dólares, se firman contratos, se construyen decenas de parques y se genera empleo. Falta mucho camino por recorrer para que la Argentina sea potencia en energías limpias, pero los primeros pasos están dados.
Potencial: en el futuro, la energía solar podría cubrir el 100% de la demanda local
Actualidad: hoy solo hay 8,5 MW de energía solar instalados en el país, en en San Juan
En marcha: el Programa RenovAr adjudicó proyectos de energía solar por 1732 MW

This new @NASAEarth science mission – GeoCarb – could give us new insights into the global carbon cycle by mapping key gases from an orbit that would allow it to constantly remain over the Americas. Details: go.nasa.gov/2DbNE3u
Copiado de @NASA