jueves, septiembre 18, 2014

The Darwin Economy

Como siempre digo, tantos libros, tan poco tiempo...

En el libro The Darwin Economy: Liberty, Competition, and The Common Good, Robert H. Frank, un economista y professor en Cornell’s Johnson Graduate School of Management, se pregunta quién fue mejor economista —Adam Smith o Charles Darwin. Frank elije a Darwin, sorprendentemente. Y dice que en el próximo siglo se considerará no a Smith sino a Darwin como el fundador de Economía.

Who was the greater economist--Adam Smith or Charles Darwin? The question seems absurd. Darwin, after all, was a naturalist, not an economist. But Robert Frank, New York Times economics columnist and best-selling author of The Economic Naturalist, predicts that within the next century Darwin will unseat Smith as the intellectual founder of economics. The reason, Frank argues, is that Darwin's understanding of competition describes economic reality far more accurately than Smith's. And the consequences of this fact are profound. Indeed, the failure to recognize that we live in Darwin's world rather than Smith's is putting us all at risk by preventing us from seeing that competition alone will not solve our problems. 
Smith's theory of the invisible hand, which says that competition channels self-interest for the common good, is probably the most widely cited argument today in favor of unbridled competition--and against regulation, taxation, and even government itself. But what if Smith's idea was almost an exception to the general rule of competition? That's what Frank argues, resting his case on Darwin's insight that individual and group interests often diverge sharply. Far from creating a perfect world, economic competition often leads to "arms races," encouraging behaviors that not only cause enormous harm to the group but also provide no lasting advantages for individuals, since any gains tend to be relative and mutually offsetting. 
The good news is that we have the ability to tame the Darwin economy. The best solution is not to prohibit harmful behaviors but to tax them. By doing so, we could make the economic pie larger, eliminate government debt, and provide better public services, all without requiring painful sacrifices from anyone. That's a bold claim, Frank concedes, but it follows directly from logic and evidence that most people already accept. 
In a new afterword, Frank further explores how the themes of inequality and competition are driving today's public debate on how much government we need.
Copiado de Amazon.

miércoles, septiembre 17, 2014

Le pagan por hablar boludeces

Alfredo Casero: "A Víctor Hugo le pagan por hablar boludeces"... 

The Tragedy of the European Union

Tantos libros, tan poco tiempo...

This is the most honest and sensible book yet to tackle the euro crisis. Soros eschews the sanctimony and pseudoscience that frequently accompany commentary on the EU and gets right to the basic political conflicts and human foibles that underlie the union’s problems. Although he is a bit imprecise on the origins of the euro system, he explains with clarity how the single currency created a financial system dominated by incorrect assessments of risk. One result has been the eurozone’s domination by Germany, which benefits from the system in the short term and refuses to change it, blocking significant banking reform. This guarantees a long period of stagnation for southern European countries, which now find themselves in a position similar to that of developing countries that borrow in a foreign currency. Soros sees this as a “nightmare” from which Europe might never wake: for better or worse, the eurozone might not last. This book represents not merely the clear-eyed criticism of a single economist; it also marks a final loss of faith in the EU project on the part of one of its most prominent believers.
El libro es The Tragedy of the European Union: Disintegration or Revival?, de George Soros. 
El comentario es de Foreign Affairs.

De una panadería en Caracas

No hay harina. 
No hay pan. 
Hay Patria...

Nos acostumbramos a lo inadmisible... 2

Se habla mucho de la decadencia de nuestro país. Todo aquello con lo que es posible cuantificarla lo confirma: desigualdad, pobreza, ingresos, educación? Las sociedades humanas, a diferencia de las colonias de insectos sociales, están compuestas por individuos cooperadores que no son solamente, como los insectos, extensiones robóticas de un mismo genoma. Las sociedades en las que predominan los tramposos, escribió Edward Wilson, pierden ante las sociedades de los cooperadores. Cuán fuertemente organizada y regulada está una sociedad depende de la cantidad de cooperadores en oposición a la cantidad de tramposos. Hasta tanto la clase dirigente no sea nuevamente virtuosa, hasta que no actúe en función del futuro común, la tendencia de fracaso no podrá revertirse. Y, para eso, es imprescindible restringir las fronteras de lo verosímil, hacer que determinadas conductas no sean posibles, que determinadas conductas no puedan siquiera ser imaginadas. Volverlas, una vez más, inverosímiles.

Nos acostumbramos a lo inadmisible...

En otros sitios, o en este sitio pero en otros tiempos, que uno de los más altos cargos del Estado fuera acusado de apropiarse de la fábrica de papel moneda sólo podría haber causado azoro; que se sugiriera de un ex presidente que trasladaba bolsos con billetes debería haber resultado absurdo; que fortunas inmensas transferidas a los concesionarios de los ferrocarriles se hayan desvanecido en el aire debería haber sido incoherente. Sin embargo, aquí y ahora nada de todo eso resulta sorprendente: podría no ser verdadero, pero es verosímil: se non è vero, è ben trovato, se dice en Italia. 
Una vez más, las conductas concretas de los dirigentes de la sociedad argentina han corrido las fronteras de lo verosímil y han instalado, en el territorio de lo que es posible hacer, prácticas que deberían ser completamente ajenas a lo imaginable. "Una vez más" significa que muchas veces ha ocurrido; sin embargo, el kirchnerismo ha sido, para esto, extraordinariamente pródigo, y ha contribuido de manera sustancial al deterioro de una sociedad que no termina de encontrar el modo de construir un futuro común.

martes, septiembre 16, 2014

Chris Farlowe out of time

Música de los 60

Revolución al revés 2

Pero lo que no se puede negar -aunque cueste medirlo- es que el daño ha sido enorme. Materialmente porque los flujos de riqueza no creados no se reponen y espiritualmente porque se logró trasmitir con éxito un mensaje diametralmente opuesto al que generó el cambio que produjo la modernidad mundial hace más o menos 400 años. Con el verso de la “Revolución” la Argentina es hoy uno de los países más reaccionarios del Universo en el que la desigualdad es cada vez más evidente entre una casta privilegiada que accede a goces vedados para un enorme pobrerío que es solo “igual” en su cada vez más extendida miseria.
La revolución al revés, por Carlos Mira.