martes, septiembre 30, 2014

Otra revolución más en EEUU

La industria norteamericana se transformó a partir de la revolución del shale, con avances en las técnicas de fracturación hidráulica y perforaciones horizontales que permiten la explotación de yacimientos petrolíferos, en particular en Texas y Dakota del Norte, que durante mucho tiempo fueron considerados no rentables.
La producción estadounidense de crudo alcanzó los 8,87 millones b/d a principios de este mes, comparado con los 5 millones b/d de 2008, y va camino a superar los 9 millones b/d antes de fin de año.
La creciente producción de petróleo y gas permitió al país reducir su déficit comercial en energía, y provocó una ola de inversión en petroquímicos y otras industrias relacionadas.
También está teniendo impacto en la seguridad global. Se calcula que las importaciones brinden sólo 21% del consumo de combustible líquido norteamericano el año próximo, comparado con el 60% de 2005.

Corrupción y decisión política

(...) ¿estarán dispuestos quienes lleguen en 2015 a fortalecer las instituciones, los órganos de control y el Poder Judicial, lo que implicaría una verdadera (y muy concreta) política de Estado? ¿O se limitarán a repetir frases tan marketineras como vacías durante la campaña? Como dijo el papa Francisco en una homilía reciente, hay que esperar contra toda esperanza. Pero dependerá de la sociedad. Porque el que no llora, no mama. Y si los ciudadanos no les exigimos a los candidatos terminar con la impunidad, ellos van a preferir seguir como hasta ahora, con la comodidad del statu quo. O, como máximo, les alcanzará con aplicar una dosis homeopática de gatopardismo.
Copiado de Sin decisión política no cesará la corrupción, artículo de Hugo Alconada Mon.

lunes, septiembre 29, 2014

Chantaje social

No me gusta lo que escribe Pérez-Reverte. O mejor dicho, no me gusta como escribe. Eso no impide que -de tanto en tanto- coincida con lo que escribe en sus artículos. Este es un ejemplo.
Y así van las cosas. Demasiada transigencia social, demasiados paños calientes, demasiados complejos, demasiado miedo a que te llamen xenófobo. Con lo fácil que sería decir desde el principio: sea bien venido porque lo necesitamos a usted y a su familia, con su trabajo y su fuerza demográfica. Todos somos futuro juntos. Pero escuche: aquí pasamos siglos luchando por la dignidad del ser humano, pagándolo muy caro. Y eso significa que usted juega según nuestras reglas, vive de modo compatible con nuestros usos, o se atiene a las consecuencias. Y las consecuencias son la ley en todo su rigor o la sala de embarque del aeropuerto. En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: «Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras».

domingo, septiembre 28, 2014

Huelo Azufre


Pésima combinación

Y además de la falta de eficiencia para manejar la economía local, los precios de los granos bajan y el Dolar se aprecia. Una pésima combinación para nuestra economía.

Nada por aquí, nada por allá...


Nos hacen falta empresas que produzcan alta tecnología...

Tal cual Israel... ¿Pero quién se va a aventurar a invertir en Argentina?

Tel Aviv tiene aspecto californiano. Recostados sobre el boulevard Rotschild, su principal avenida, decenas de lujosos y modernos rascacielos laminados en vidrio coexisten con otros mucho más antiguos, en los que predomina la arquitectura Bauhaus, toda una escenografía pintoresca en la que resaltan las palmeras y la diversidad cultural. Las semejanzas entre el Silicon Valley y Tel Aviv son más amplias. Allí, es habitual, emprendedores, inversionistas, estudiantes y cazadores de oportunidades apuntalan a la denominada “Nación de startups”, un fenómeno que transformó a Israel en una potencia económica basada en la producción de alta tecnología.
Por exportaciones, al país le ingresan anualmente más de US$11.636 millones de dólares, esto sin computar las inversiones y las ventas de empresas, cuyos valores no dejan de sorprender. Se estima que actualmente hay más de 4.500 startups del rubro (con menos de 3 años), la mitad de las cuales están en Tel Aviv. Así, en sólo 20 años Israel pasó de sobrevivir exportando naranjas y cítricos a ser el territorio con mayor concentración de empresas tecnológicas, capitales de riesgo y radicación de centros de investigación y desarrollo de los principales colosos del sector, entre ellos Intel, Microsoft, Apple, IBM, Google, SAP, Cisco y HP.

Delirio extremo 2

Como para levantar el ánimo, el comisario de a bordo anunció por los parlantes: “good evening ladies and gentlemen, les habla el comisario de a bordo Juan Carlos Bagayo. Queremos informarles que el diputado Roberto Feletti acaba de declarar que hay dólares suficientes como para llegar sin problemas a diciembre de 2015”.
Al ver que todos empezaban a hacer cuentas, volvió a hablar el comisario: “Esta aeronave cuenta con cuatro salidas de emergencias. Dos en la parte delantera y dos en la parte posterior. Estamos volando a una altura de 30.000 pies y para vuestra tranquilidad, las reservas en el Banco Central, al día de hoy, ascienden a 28.000 millones de dólares. Para el año que viene se prevén vencimientos de deudas por unos 13.000 palos verdes. Eso incluye los Bonos Par, Global, Discount, Bonar, Repsol, Club de París, Ciadi y sobre todo el hijo de puta del Boden 2015 que justo nos cae en el 2015, mirá vos qué mala leche, y son como 5.000 palos. A eso hay que sumarle la operación corriente del Banco Central que tiende al déficit, dado que la soja, que es nuestro as de espadas, ya bajó de 500 a 330 dólares la tonelada. Esto es así porque los granjeros americanos, que son todos Buitres, sembraron soja hasta en Alaska, inundaron el mercado y bajaron el precio. De este modo, si no aparece ningún problema extra, estaríamos dejando el Gobierno, después de la década ganada, con los mismos 13.000 millones de dólares que nos dejó Duhalde en 2003. Felicitaciones.
Copiado del artículo de Alejandro Borensztein, Todas las conspiraciones conducen a New York.