jueves, abril 23, 2015

Nuestra Economía de mal en peor 2

Cualquier proyecto humano tiene tres preguntas: ¿quién?, ¿qué? y ¿cómo? En los tres fracasos de la gestión macroeconómica hubo una pregunta que no fue formulada. Los argentinos debatimos mucho el "quién", poco el "qué" y nada el "cómo". El "quién" lo responde rápidamente el presidente al elegir a un ministro de Economía. En buena parte del ciclo Kirchner -más grotesco- ni siquiera contó con ministros: éstos fueron decorativos y la gestión quedó en manos de dos presidentes sin condiciones ni capacidad para esa tarea. El resultado está a la vista. Mientras la soja subía de precio, las irresponsabilidades e ineptitudes no se notaban tanto; ahora estamos frente a la evidencia del fracaso. En ambos casos -con ministro o sin ministro- la concentración de poder y la sujeción sin control a prioridades políticas de corto plazo limitaron la posibilidad de un horizonte de planeamiento suficiente.
Copiado de Cómo evitar nuevos fracasos económicos, de Luis Rappoport.

Nuestra Economía de mal en peor

La decisión de Néstor Kirchner de "inflacionar" la economía es una de las peores marcas que deja el período. Se suma a un dólar corroído por esa misma inflación, la traba a las exportaciones de la industria y de las economías regionales, las restricciones a la importación que limitan esas mismas exportaciones y restringen la producción al mismo mercado interno. Tenemos un déficit insostenible financiado con emisión y un Banco Central que absorbe con tasas -también insostenibles- los pesos de esa emisión. La Argentina no crece y está cada vez más encerrada sin poder integrarse en las cadenas globales de producción, distribución y desarrollo tecnológico.
Para ponderar el tamaño de la mala praxis de este último período, un ejemplo interesante es el de la política energética: la idea de desacoplar los precios de la energía respecto de los precios internacionales impidió que el país viviese el extraordinario boom de inversión petrolera de la década; en ese período -pese a que el precio del petróleo en el mercado mayorista interno fue sustancialmente inferior al precio internacional- nuestros productores agropecuarios pagaban el gasoil al mismo precio que un productor de los Estados Unidos. Ahora que los precios del petróleo bajaron, un nuevo desacople remunera a las petroleras por encima del precio internacional, pero esta vez los productores agropecuarios deben pagar el gasoil a un precio sustancialmente mayor que el de sus competidores en los Estados Unidos y, encima, los nuestros reciben un precio 35% menor por las retenciones.
En síntesis: un país que necesita divisas se da el lujo de perder áreas sembradas y reducir sus exportaciones. Entretanto remunera por demás a productores petroleros que no van a usar ese dinero para invertir porque no tienen señales de política pública de largo plazo: un regalo del campo a los petroleros que no subsana la pérdida de inversiones pasada, pero limita la expansión agrícola. Toda una genialidad.
Copiado de Cómo evitar nuevos fracasos económicos, de Luis Rappoport.

miércoles, abril 22, 2015

El liberalismo y el futuro de Argentina

Ese ¨establishment¨ que describo, simplemente odia la libertad de mercados, odia la libertad cambiaria, odia cualquier amago de baja de gasto público o de disminución del nivel de estatismo, caldo de cultivo vital para su subsistencia. Odia la libertad. Odia al liberalismo.
En esto se parecen a los empresarios de todo el mundo. Odian al liberalismo, que los condena filosóficamente a competir, que les impone la tiranía de vender con precios cercanos al costo marginal, que crea leyes antimonopólicas que le impiden eludir la ley de la oferta y la demanda.
Una paradoja que sólo puede explicarse por deficiencia neuronal y sináptica, hace que los sectores de menos recursos también odien al liberalismo, que suponen identificado con el establishment.
Ignoran que desde la noche de la historia el liberalismo fue el grito de rebelión y la bandera intelectual de las clases bajas.
Pero la habilidad de los depredadores ¨proveedores de empleo¨ ha denominado neoliberalismo a aquellos conceptos, para devaluarlos y quitarles su fuerza de reclamo histórico.
En ese marco, sostengo que el nuevo presidente no tiene que hacer un ajuste. Tiene que hacer un cambio total, un giro de timón, buscar un nuevo rumbo y señalarlo a la sociedad. Y ese cambio, sólo puede pasar por la libertad económica. Ese cambio sólo puede pasar por el liberalismo.
(...)
El nuevo presidente tiene que tener una visión y trasmitirla a la sociedad. E imponerla a fuerza de voluntad y valentía. No es una cuestión técnica. Es una cuestión de liderazgo. Cristina Kirchner demostró todo el daño que puede hacer un liderazgo negativo. Imaginemos el bien que puede hacer un liderazgo positivo.
Seguramente al emprender semejante epopeya, el flamante mandatario estará poniendo en juego su futuro. Ese es el destino de un líder.
No dudo de que muchos lectores creerán que este camino es una utopía o una locura. Bueno, habrán coincidido con el establishment. Pero cuidado, la comodidad intelectual y la mediocridad se parecen demasiado.
Y ambas son un paso a la esclavitud.
Copiado del artículo de Dardo Gasparre, El próximo Presidente no debe hacer un ajuste.

martes, abril 21, 2015

De comunista a Liberal

La conciencia Liberal luego de pasar por la conciencia Comunista. Entrevista a Antonio Escohotado, autor de Los enemigos del comercio.

Los Enemigos del Comercio


Antonio Escohotado, entrevistado en ocasión de la edición del Tomo II de su libro Los Enemigos del Comercio, dice que:
Todas las sociedades anticomerciales ensayadas han sido o son dictaduras, así como ruinosas para sus ciudadanos en términos de capacidad adquisitiva, autonomía y garantías legales. De hecho, la palabra “ciudadano” les viene ancha, porque generan súbditos indefensos ante la arbitrariedad de su respectivo mesías, un sujeto invariablemente autonombrado.  
Copiado de Tarántula.

Perón Golpista

"-Hola, Soy Cristina. Quería levantar las banderas de Yrigoyen y Perón pero acá está Perón volteándolo a Yrigoyen "
Visto en Twitter

¿Se acuerdan del billete de $1?


lunes, abril 20, 2015

Encuesta cubana

Una encuesta realizada en Cuba por una firma privada estadounidense arrojó que el 97% de la población considera beneficiosa la normalización de relaciones. Se trata de uno de los niveles de consenso más elevados que puede alcanzar un acontecimiento político en el mundo de hoy. Pero la muestra reveló otros resultados sorprendentes. Después de 56 años de “¡Cuba sí , yanquis no!”, Obama tiene una imagen positiva del 80% contra el 47% (y 48% negativa) de Raúl Castro y el 44% (y 50% negativa) de su hermano Fidel. Extraña paradoja: Obama tiene más popularidad en Cuba que en Estados Unidos.
Copiado de Cuba hacia el capitalismo del siglo XXI, de Pascual Albanese.