domingo, junio 09, 2013

Whigham y nuestra Guerra de Secesión

Acaba de publicarse el tercer y último tomo de La guerra de la Triple Alianza, del citado Thomas Whigham (Ed. Taurus, Asunción, 2012) y éste constituye, a nuestro juicio, un aporte fundamental para el verdadero conocimiento histórico, que no puede reducir a esquemas simples una realidad tan compleja como era la de nuestra región en aquellos años.
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Whigham considera que la guerra de Paraguay fue a la América del Sur lo que la Guerra de Secesión a los Estados Unidos, o sea, un conflicto que envolvió a todos los actores regionales y terminó de consolidar estructuras políticas nacionales hasta entonces tambaleantes.
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Whigham -al igual que Francisco Doriatoto en su Maldita Guerra (Companhia das Letras, San Pablo, 2002)- encuentra elementos probatorios de que la influencia británica no está presente en el origen del conflicto, considerando que su "mejor explicación descansa en el pequeño ámbito de las ambiciones políticas y cómo esas ambiciones se expresaron en la construcción de nuevas naciones". Los ingleses, imperio comercial por excelencia, querían paz y navegación libre, no pueblos empobrecidos sin capacidad de consumo. El abandono del mariscal López de la prudente política de sus antecesores y su deseo de jugar un rol en los equilibrios del Plata lo llevaron a concebir un plan que inicialmente no parecía descabellado, pero que se transformó luego en una orgía de sangre, que él llevó hasta el delirio cuando se negó a reconocer su derrota. Así sacrificó a un pueblo que le siguió hasta el trágico final.
Nuestra guerra de secesión, por Julio María Sanguinetti.

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