sábado, diciembre 31, 2016

La piedra y el hombre


Sobre bondadosos


Una cita de Emerson

Más podemos conocer de una persona por lo que ella dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella.

Ralph Waldo Emerson

Una cita de Colín Powell

No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.

Colin Powell

Cuidando a los árboles

"Está demostrado que, aunque la temperatura del aire sea la misma, en una calle arbolada la temperatura de calzadas, veredas y muros baja drásticamente -advierte por su parte Leonardo Paolini, del Instituto de Ecología Regional de la Facultad de Ciencias Naturales-. Y a su vez, las superficies sobrecalentadas terminan incrementando la temperatura del aire”.
"Por eso una ciudad arbolada como Mendoza o San Juan, por ejemplo, es mucho más amigable para sus peatones. Sin contar, claro, otras ventajas más subjetivas: suelen aportar “personalidad” a la ciudad, dando sensación de pertenencia."

Cuidando a nuestros hermanos verdes, artículo de La Gaceta.

Una cita de John Nash

"Caballeros, debo recordarles que, mis probabilidades de éxito, aumentan en cada nuevo intento...”

John Nash

Descanso de caminantes

Cuando me dicen que toda la culpa no la tiene Perón, que cada uno de nosotros tiene alguna culpa, me indigno. ¿Por qué he de cargar con culpas, con responsabilidades, yo que soy un individuo de vida privada, que siempre traté de no hacer mal a nadie? Pero si me dijeran que todos tenemos parte de la culpa de que este país no sea el que soñó Belgrano, acepto la acusación, avergonzado y contrito. Belgrano es el paradigma de nuestros próceres: el más noble, el más puro, el más valiente, el más modesto. De algún modo, todos los argentinos somos descendientes de Belgrano. Todos somos sus deudores, todos debiéramos imitar su ejemplo.

Descanso de caminantes, de Adolfo Bioy Casares.

Las gafas de la felicidad

Una de las características de las personas sanas y fuertes es que le echan pasión a lo que tienen entre manos. Pero lo hacen lúdicamente. Sin miedo. Disfrutan de su trabajo y de sus aficiones, del cuidado de su salud y de sus hijos, pero no se preocupan por ello. Viven la vida como un juego.
Y eso es posible porque son muy conscientes, a un nivel filosófico, de que lo esencial es lo esencial y lo demás, añadiduras sin importancia.

Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreu.